No es novedad que las veredas de la ciudad de Buenos Aires están rotas, ni que el gobierno porteño invierte, año a año, miles de millones de pesos en su arreglo, sobre todo en las zonas de mayor visibilidad. Sin embargo, pese a la propaganda y los eslogan, las veredas de Horacio Rodríguez Larreta se siguen cobrando víctimas.

El Destape contó el domingo pasado el caso de una mujer (mi mamá) que perdió su tobillo, el cual tuvo que ser reemplazado, tras pisar una acera rota en Floresta. Se rompió tibia, peroné y ligamentos, con una recuperación que durará meses. A partir de ese caso, surgieron otros. Uno de ellos es el de Leandro.

Leandro se rompió los ligamentos el 1º de noviembre, cuando salió de la casa de su suegra, en el Pasaje Dellepiane, a la altura de Callao y Viamonte, en pleno centro porteño. Allí, contó a El Destape que "hay una vereda rota y hay tapas de Aysa" mal colocadas. Él salió de la vivienda, desde un escalón de 15 centímetros y se dio la peor combinación: "Vereda rota, tapa torcida y escalón".

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La vereda rota.
La vereda rota.

Según relató a este medio, no pidió ayuda sino que pasó unos minutos sentados y, al sacarse el calzado, notó "un huevo gigante en el tobillo", por lo que se fue a la guardia del Hospital Italiano. Allí le dijeron que tenía un simple esguince de tobillo, le dieron una bota y, días después, fue al traumatólogo donde confirmó que "tenía 66% de fractura de ligamentos".

La operación llegó más de un mes después del accidente: el 5 de diciembre. "Fue sencilla, duró una hora", contó y relató que le pusieron una prótesis para sostener los ligamentos rasgados. Después de eso, estuvo enyesado por semanas y con una semana de reposo obligatorio. "Estuve casi 20 días con bota y muletas y ahora estoy con una muleta, con el pie al aire, con una media de compresión que es por la inflamación", dijo.

La recuperación durará meses, al menos todo el verano. "Voy a tener kinesiología hasta el 10 de febrero", contó y recién comenzó a poder pisar el 9 de enero, más de dos meses después del accidente.

"Es invalidante, no podés caminar, no podés trasladarte, te arruina el resto del cuerpo, lo tengo destruido por estar casi dos meses en cama y caminar torcido porque perdés tonicidad muscular", explicó.

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Pese a la molestia y las limitaciones propias del no poder moverse, Leandro gastó una fortuna en el tratamiento, producto de la rotura causada por una vereda rota de Rodríguez Larreta. Si bien tiene una prepaga, no todo fue cubierto al 100%. Debió invertir en taxis, prótesis, una bota, medias ortopédicas, delivery y alquiler de muletas, entre otros gastos.

Según informaron desde la Subsecretaría de Vías Peatonales a este medio, en 2018 se invirtieron "2.000 millones de pesos en 2018 y tendrán uno de 2.200 de pesos en 2019" con el objetivo de destinar el 87% a las veredas que tienen roturas de entre el 50 y 100%.

Sin embargo, según relató Leandro, cuando fue al Hospital Italiano, en uno de sus tantos controles, las veredas del lugar también estaban destrozadas, lo que es un peligro para las personas que ingresan en mal estado de salud o físico, como en su caso. Así, pese a las inversiones, gran parte de las veredas de la Ciudad siguen rotas y cobrándose víctimas.