Por Martín Torres Negri
Redacción El Destape
Fuera de campo cine

BUSQUEDA IMPLACABLE 3

Calificación: Mala

Difícilmente quien concurra a una sala de cine a ver lo nuevo de Liam Neeson espere otra cosa que no sean escenas de acción a pura patadas, piñas y explosiones. Ya de por sí la segunda entrega de la saga parecía una relectura del guión de la primera en donde se reemplazaba la palabra "hija" por "madre" y el bueno de Liam salvaba a otro familiar distinto casi con las mismas tomas y escenas. El problema no es ese ni siquiera, sino que como producto independiente tampoco funciona. Si la descontextualizamos de su origen y olvidamos que existen las dos entregas anteriores, la violencia gratuita y los innecesarios cuarenta planos en menos de 10 segundos para mostrar a un tipo bebiendo un vaso de agua parecen no tener ningún tipo de justificación.

A veces para ser sinceros uno simplemente busca en una película un divertimento pasatista que no le deje ningún tipo de mensaje, moraleja ni ganas de pensar. Pero ya cuando la acción no guarda ninguna relación lógica con la historia y encima avanza a un ritmo frenético y torpe que se torna repetitivo y poco original a la media hora , subestima hasta al menos exigente de los espectadores.

Si consideramos que el responsable detrás de cámaras vuelve a ser Olivier Megaton (director también de la anterior entrega) alcanza para advertir que es otro producto preconcebido completamente en piloto automático. Megaton no se caracteriza por un estilo visual novedoso ni tampoco demasiado intenso, mucho menos contemplando que Luc Besson y su sello de autor existen desde hace ya más de 20 años. Con películas en su curriculum como "Transportador 3" y "Colombiana", es claro que se trata tan solo de un director a las ordenes de un sistema de productores que forjan sus películas como inversiones seguras.

Y si alguno se pregunta si acaso habrá una continuación de esta saga que parece negarse a morir, Liam Neeson dijo que de haber una cuarta entrega él se apuntaría. Por supuesto que aquí lo que manda es la taquilla y no las ganas de los actores ni realizadores.

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