Es indudable que el presidente de Francia, Emmanuel Macron, al lanzar el “gran debate” apuesta por recuperar la iniciativa frente a la movilización persistente de los “chalecos amarillos”. El sábado 19 de enero, la participación de 147.365 personas según los organizadores (84.000 según el Ministerio del interior) en diferentes ciudades de Francia indican que el movimiento mantiene su poder de convocatoria.

El domingo 20, centenares de mujeres portando el chaleco amarillo manifestaron con reivindicaciones propias en varias ciudades, entre ellas París, Bordeaux, Toulouse, Metz y Saint-Brieuc, denunciando la violencia policial al grito de “policías por todas partes, la justicia ausente”. Si bien las mujeres presentes expresaron los mismos objetivos que los hombres, destacaron “las dificultades especificas de las familias monoparentales o el hecho de que, con las mismas habilidades, las mujeres reciben un sueldo 30% menor y están mal representadas en los puestos directivos".

¿Debate democrático o manipulación?

La propuesta lanzada por Macron el 15 de enero, consiste en organizar debates en todo el país alrededor de cuatro temas: Transición ecológica, la cuestión fiscal, democracia y ciudadanía, la organización del estado y los servicios públicos. El presidente comenzó por reunirse con alcaldes de dos regiones de Francia, desplegando durante horas una gran capacidad para responder a los innumerables planteos de los presentes a quienes se les negó la posibilidad de responder al presidente: cero debate.

Este “show” macroniano así como la manera de elegir a las cinco personalidades garantes de la supuesta neutralidad del “debate nacional” auguran, según varias encuestas, una indiferencia importante de la ciudadanía: 70% lo considera inútil y 77% piensa que el debate no será ni imparcial ni transparente (encuesta Odoxa -11/01/2019).

La mayoría de los “chalecos” rechaza participar en las reuniones planeadas por el Gobierno puesto que, en su discurso del 14 de enero, el Presidente ya excluyó de antemano cambiar el rumbo de su política actual. En cambio los “chalecos” están organizando su propio debate reuniendo asambleas populares en varias ciudades y regiones, un fenómeno que recuerda a las asambleas populares en Argentina durante la crisis del 2001-2002.

En la ciudad de Millau (22.000 habitantes en la región del Aveyron) se organizó un “taller constituyente”, en Montreuil y Pantin (suburbios parisinos de 112.000 y 54.000 habitantes) los chalecos se reunieron semanalmente en “asamblea popular” donde rechazaron la propuesta de debate de Macron y discutieron cómo seguir con la movilización.

En Commercy, una pequeña ciudad de la región de Lorena (5.700 habitantes), los "chalecos amarillos" crearon hace dos meses una asamblea popular y ciudadana. En esas reuniones periódicas donde todo el mundo podía expresarse libremente forjaron un movimiento sólido a pesar de las diferencias de opiniones: “Lo que me gusta aquí es la solidaridad, nos damos cuenta de que estamos menos aislados, tenemos problemas similares donde existe la convivencia, todos tenemos cuidado de no romper el grupo", sostiene Emmanuelle, obrera en la principal fábrica de la ciudad según cuenta un periodista de Mediapart que participó como invitado.

Todos reivindican la independencia de cualquier partido político a pesar de que en la asamblea cohabitan un ex activista de la NPA (Nuevo Partido Anti capitalista, extrema izquierda), un militante de la Francia Insumisa (de Jean Luc Melenchon) que fue incluso candidato en las últimas elecciones legislativas, votantes de derecha, ecologistas que combaten la instalación en la zona de un Centro de vertido de residuos nucleares, etc.

El modelo hizo escuela: el 26 de enero próximo, unas treinta delegaciones de toda Francia, entre ellas la de Montreuil, se reunirán en Commercy para realizar una Asamblea de asambleas y la elección de una coordinadora nacional. La elección de delegados elegidos por sus asambleas en todo el país presentaría los “cuadernos de quejas” con un contenido votado democráticamente en cada asamblea local. Los chalecos amarillos de Commercy advierten sobre varios intentos de recuperar el movimiento, incluidos aquellos que intentan auto proclamarse portavoces sin haber sido elegidos o los partidos que intentan recuperar el movimiento a través de listas para las elecciones europeas de mayo.

¿“Choose France”?

El lunes 21 de enero, en pleno movimiento de los “chalecos” exigiendo más justicia social y fiscal, Emmanuel Macron desplegó la alfombra roja en Versalles para 150 patrones de grandes empresas multinacionales (Microsoft, JP Morgan, HSBC, Arcelor Mittal) muchas de las cuales están involucradas en escándalos de evasión fiscal, eliminación de empleos o tienen prácticas perjudiciales para el clima y el planeta.

Este encuentro bautizado “Choose France” fue organizado con el objetivo de atraer nuevas inversiones. Según el diario L’Humanité unos 200 manifestantes de la CGT, algunos portando el chaleco amarillo, marcharon hacia el palacio exigiendo aumento de salarios y mas justicia social. Mientras los militantes desfilaban tranquilamente, se desplegó un importante dispositivo policial a lo largo de la ruta de la manifestación.

"Es una pequeña movilización, pero nos presionan, todo está hecho para que la marcha degenere", se quejó un miembro de la CGT. Un cordón de CRS (fuerzas de seguridad de la Policía Nacional), armado hasta los dientes, les impidió avanzar hacia el Palacio de Versalles. Unos minutos más tarde, fueron dispersados con tiros de gas pimienta, y algunos fueron golpeados con cachiporras.

Al día siguiente, el ministro del Interior Christophe Castaner tuvo que salir a la palestra frente a las críticas por la violencia policial en las manifestaciones: "Espero que a partir del próximo sábado, todas nuestras fuerzas de seguridad que usan LBD (lanzadores de balas) estén equipadas con un sistema de video-cámaras” respondiendo así a la controversia sobre el uso de flashball por parte de oficiales de policía. ¿Será suficiente para convencer a la izquierda, que se opone firmemente a la utilización de estas armas consideradas peligrosas? Según la cuenta de CheckNews, actualmente hay 109 lesiones graves entre los chalecos amarillos y los periodistas.

El llamado de simpatizantes de Macron a través de las redes a una manifestación, bautizada “marcha republicana por la libertad “en apoyo al presidente para el próximo domingo 27 de enero" suscita incertidumbre y poca adhesión dentro del partido gobernante.

En efecto, algunos diputados macronistas temen ser acusados de querer recuperar políticamente la marcha y otros, la posibilidad de enfrentamientos en la calle con los “chalecos”: La palabras de un diputado de Val de Marne (región parisina) son reveladoras: “Si nos ponemos en la lógica de contar, bloque contra bloque, corremos el riesgo de fortalecer a los "chalecos amarillos y aumentar la protesta que buscamos justamente adormecer...”

Llamado a la huelga general ilimitada el 5 de febrero

A la convocatoria lanzada por la CGT por una jornada de movilización se acaba de sumar el llamado de Eric Drouet a través de su cuenta Facebook, uno de los principales referentes de los “chalecos”.

Según el diario Le Monde, Olivier Besancenot, dirigente del NPA (Nuevo partido anticapitalista) llama a una “huelga general ilimitada” también para ese día: "...necesitamos una clara movilización contra la represión, por los salarios y la distribución de la riqueza...puede ser el momento de la convergencia", también argumentó, diciendo que "hubo un gesto" por el lado de los "chalecos amarillos", que "debe hacer reflexionar a los sindicatos".

Besancenot también propone que todos los líderes políticos de izquierda participen en una gran reunión de unidad el lunes 28 próximo para apoyar la huelga general del 5 y luchar juntos contra la represión".

Carlos Schmerkin, corresponal en París.