El citado juez siempre supo que el peritaje acusatorio en esta causa carecía de toda veracidad y sustento técnico. La orden recibida era una y había que cumplirla a rajatabla: meter preso al ex ministro de Planificación Federal, Arq. Julio De Vido, indiscutible referente de los gobiernos kirchneristas y responsable de la ejecución del mayor plan de infraestructura realizado desde 1810 a la fecha. Preso De Vido, las inversiones en infraestructura y sus obras derivadas que el macrismo llevará a cabo hasta fines de 2019, pilar de su plan de perpetuación en el poder, adquieren el vuelo y la trascendencia que Durán Barba necesita.

A tales efectos, fue que se construyó la vergonzosa pericia de Cohen, que incluso llegó a ser rechazada por el otro perito de parte en la misma causa. David Cohen, su autor, está imputado por falso testimonio. Para llegar a los supuestos sobreprecios, inventó una cadena de costos de adquisición del GNL repleta de errores, disparates y omisiones. Inventó fuentes y plagió un informe de dos estudiantes chilenos. Sumó esos costos y concluyó que entre 2008 y 2015 se pagó muy por encima de lo que él había encontrado y que era, precisamente, el precio de mercado al que debería haberse adquirido el gas licuado. El desembolso extra y que aparentemente tienen escondidos en algún lado los presos y procesados en la causa: más de 7.000 millones de dólares. Este Observatorio publicó sendos informes examinando en detalle la estafa judicial.

Sigue a continuación una entrevista a dos personas muy particulares. La primera, se trata de una de las especialistas plagiadas por Cohen; la segunda, uno de los referentes mundiales en GNL e investigador clave del centro de estudios tomado por el aludido perito, sin saberlo, como su fuente primordial. Qué lástima que Bonadio no empezó por algo tan básico como chequear las fuentes citadas y recurrir a los autores originales de los numerillos empleados en la pericia acusatoria. Acá lo que el juez debería haber hecho apenas recibido el informe de Cohen; acá información contundente para dar por cerrada la opereta judicial del GNL; acá, finalmente, más pruebas para que los responsables de esta estafa tengan el juicio y el castigo que se merecen.

Repaso clave

1) Cohen armó una cadena de valor del GNL, piedra angular de sus "precios de mercado", cuyos costos sumados dieron muy por encima de los precios efectivamente pagados entre 2008 y 2015. Los costos/indicadores que carecen del más mínimo sustento técnico son: LICUEFACCION, TRANSPORTE y HENRY HUB (los demás, todos cuestionables como oportunamente explicamos en nuestros informes). (1)

2) En su declaración testimonial, Cohen afirmó que en base a "estándares internacionales reconocidos por la Comisión Europea de Energía, se elaboró el precio que debería haber sido pagado de acuerdo a dichos estándares".

3) Los supuestos sobreprecios surgen, por tanto, de la diferencia entre el "precio" al que arriba Cohen tomando dichos "estándares", entre otros costos, y el precio que figura como el efectivamente abonado por el Estado argentino de acuerdo a la información provista por el Juzgado y que, según el otro perito oficial (Contador), adolecía de serios defectos contables y cuantitativos (faltaban facturas).

4) Más adelante en la misma declaración testimonial, y consultado en relación a las procedencias de los "estándares internacionales reconocidos por la Comisión Europea de Energía", Cohen explicó: "Respecto del costo de licuefacción y transporte marítimo surge de información de la Comisión Europea de Energía y en la fs. 2113 surge de donde se obtuvo…".

5) Pero la Comisión Europea de Energía no existe. ¿Qué fue lo que, aparentemente, hizo Cohen? Extrajo de cualquier trabajo -seguramente el primero que encontró al buscar en Internet- una de las cientos de tablas de costos de la cadena de valor del GNL y se la atribuyó a la Comisión Europea de Energía, agregando se trata de costos estandarizados y reconocidos internacionalmente por dicha Comisión.

6) ¿Cuál es la fuente original de esa tabla? De un trabajo del CEE, siglas del Center for Energy Economics de la Universidad de Texas, EE.UU. El informe original es: "INTRODUCTION TO LNG. An overview on liquefied natural gas (LNG), its properties, the LNG industry, and safety considerations June 2012".

7) Se trata de un informe del año… ¡2012! En consecuencia, debemos asumir que: 1) Cohen aplica estos costos para los cuatro años anteriores (2008 a 2012) como para los tres siguientes (2012-2015); y 2) Como los costos están en función de compras de GNL por parte de EE.UU., Cohen aplica costos estadounidenses para la compra de GNL por parte de la Argentina.

Lo que debería haber hecho Bonadio y no hizo…

Dado la trascendencia de la tabla de costos empleada por Cohen, el juez debería haber recurrido a sus autores originales, previamente identificada la fuente verdadera a la que pertenecen dichos especialistas. Pues bien, le ahorramos el trabajo…

Siguen debajo las preguntas que este Observatorio formuló (y sus respuestas) a: 1) Michelle Foss, Jefa de Economía en Energía del CEE y una de sus referentes. Es, además, la autora de la tabla de costos que copió Cohen y que afirmó haber tomado de la inexistente Comisión Europea de Energía; y 2) Andy Flowers, uno de los primeros consultores privados en GNL en aparecer en el mundo. Es también uno de los principales investigadores del CEE y tal vez el más requerido por las principales compañías y países en la actualidad para este mercado.

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