Cargill suspendió sin goce de sueldo a todos los trabajadores de dos de sus plantas. Los empleados se enteraron por una carta manuscrita que dejó la multinacional en el portón de ingreso, en lugar de por telegrama, como indica la ley. La cerealera, beneficiada por el Gobierno con la quita de retenciones, tomó la medida como represalia a las últimas medidas de fuerza.

"Debido a las condiciones inseguras de trabajo que se vienen dando desde el 16 de marzo en las plantas de molienda de Villa Gobernador Gálvez y Bahía Blanca, Cargill ha decidido interrumpir preventivamente las operaciones en dichas plantas, con suspensión del personal sin goce de haberes, en principio hasta el 10 de abril próximo", indicó en un magro escrito en la entrada de la compañía.

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"En virtud de los paros no programados que se suceden de forma frecuente e intermitente en distintas áreas de trabajo, que nos impiden operar en condiciones seguras, es que nos vemos obligados a tomar esta decisión", se escudó la corporación.

Los paros se originaron luego de que Cargill despida a 33 trabajadores de sus plantas de Villa Gobernador Gálvez y Punta Alvear y uno de Bahía Blanca. De acuerdo a la multinacional, el objetivo de las cesantías “no es la tercerización, ni la eliminación de puestos de trabajo, sino el reemplazo de colaboradores por otros con características y perfiles adecuados para garantizar la continuidad de las operaciones de un modo seguro y acorde a los nuevos desafíos del negocio".

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