Las adversidades son parte de la existencia de las personas, las familias y las comunidades. Los problemas de salud implican diversas y complejas situaciones en muchos otros aspectos de la vida. La condición de autismo sino es diagnosticada lo antes posible se puede transformar en un trastorno que afectará ampliamente a un niño. La realidad muestra que a pesar de existir un marco legal regulatorio, la Ley 27.043, no se han reglamentado las pautas legales que protegen derechos. Así miles de familias tienen que lidiar con obras sociales y prepagas para que cubran todos los tratamientos atención del autismo. En soledad transitan caminos y años de una intensa lucha por la inclusión. Las instituciones sociales, educativas y de la salud tampoco saben qué hacer o cómo ayudar. Este aislamiento es la causa de una verdadera "antiresiliencia": no existe la capacidad para superar las adversidades en un proceso dinámico y activo de interacción con el medio.

Los tutores de resiliencia aparecen como esas figuras que a través de su actuación generan resiliencia, convirtiéndose en "otros significativos". Pequeñas características pueden hacer la diferencia. Humildes y sencillas particularidades: valores positivos; pertenencia a instituciones que se convierten en usinas de resiliencia desde una historia en común que llevando a una realidad concreta esos valores compartidos y generando una identidad que se manifiesta en una energía cultural que une y reúne; educación; salud comunitaria; humor social y capacidad de expresión y comunicación. Quien trabaje promoviendo estos principios generará resiliencia sociocultural.

Así como el Doctor Rubén Sosa. Desde la tarea profesional aparece un gran médico y un comprometido ciudadano. A pesar de varios golpes duros en su vida supo resignificarlos y revisar su trabajo. La sala de la Casa Cuna que dirige es especial: techos y paredes pintadas con colores y diseños pensados especialmente, profesionales que se disfrazan para ayudar a tratamientos, cometas, poesías, Batman, Alicia en el país de las Maravillas, títeres, son parte de la cotidianeidad. También comenzó a convocar a sus pacientes para compartir momentos de salud. Eligió los barriletes como símbolo y como ocasión de encuentro y de concientización sobre determinados aspectos que hacen al bienestar de las personas.

Este domingo 28 de octubre el tópico fue el autismo. Desde las primeras invitaciones se pudo vislumbrar una movida enorme alrededor de esta actividad: las numerosas necesidades de tantas familias y el apasionado trabajo de agrupaciones sobre el tema, convirtieron a esta barrileteada en un hacer nacional: en todas las provincias del país se remontaron barriletes azules con el lema de visualizar tres tópicos: diagnóstico precoz, reglamentación de la ley 27.043 e inclusión. La barrileteada trascendió las fronteras hacia otros países. Un ejemplo que demuestra que la cooperación, el trabajo en red y el reconocimiento de los otros y de las necesidades de los otros siempre mejora la realidad.

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