Cambiemos tiene la intención de vaciar Aerolíneas Argentinas y todas las empresas estatales del sector. En El Destape habíamos advertido hace más de un año las intenciones del ministro de Transporte, Guillermo Dietrich. Algunas ya las cumplió y para otras es sólo cuestión de tiempo que las alcance.

El Ejecutivo intenta generar un clima de malestar con los trabajadores, que reclaman contra el vaciamiento y por el aumento de sueldo que Aerolíneas les había prometido e incumplió. Esto le sirve para que el público culpe a cualquiera menos al PRO por su incapacidad por las pérdidas multimillonarias.

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En 2015 Aerolíneas quedó con un déficit del 8% de su facturación. El rojo va a ser de $ 12.000 millones este año. Esto equivale a menos de 10 días de pago de intereses de la deuda.

El ex presidente de la compañía de bandera, Mario Dell’Acqua, de hecho, no supo mejorar las cuentas. La misma persona que cobró un bono de $ 40 millones días antes de asumir como funcionario público por las suculentas ganancias que le generó a Techint, como había publicado este medio.

Desde agosto lo reemplaza Luis Malvido, ex directivo de Telefónica que se congratula de haber despedido miles de trabajadores en 2001 para “salvar” a la empresa.

Una de las principales razones son las low cost. Hubo una erupción de empresas aéreas que no tenían la mínima preparación ni siquiera aviones, pero igual así Dietrich les regaló centenas de las rutas más rentables. Encima, están subsidiadas, por eso pueden ofrecer boletos a precios menores que el transporte terrestre.

Tienen un problema cada dos vuelos, pero igual así el ministro de Transporte elige mirar para otro lado y ni siquiera multarlas. El abandono a los pasajeros y trabajadores es tal que pareciera que ni siquiera reaccionará cuando se genere una tragedia.

Esto se explica porque las más importantes “bajo costo” tienen vínculo directo con los funcionarios de Macri. FlyBondi está relacionada con la cúpula de la Casa Rosada, principalmente con el ahora asesor presidencial Mario Quintana. Esta compañía tiene más inconvenientes en sus aviones que la peor aerolínea del globo.

Su aeropuerto de cabecera es uno militar sin habilitación, que el Gobierno consiguió gestionar con velocidad exprés. De todos modos, no está preparado para eso y se nota en su infraestructura y también en cada lluvia.