La justicia brasileña no le permite a Lula Da Silva, el ex presidente que cumple desde abril pasado una condena de 12 años y un mes, estar en el último adiós a su hermano "VáVá", quien falleció de cáncer ayer.

La sentencia fue de la jueza Carolina Lebbos -a cargo de la megoperación anticorrupción Lava Jato– y alega cuestiones de logística tanto como de seguridad. La Policía Federal le recomendó no autorizar el pedido por no disponer de los medios de transporte necesarios para que el ex mandatario pueda participar a tiempo. Además, temen por el alto poder de movilización del mandatario.

De esta forma, el Poder Judicial y el gobierno del fascista Jair Bolsonaro fue más lejos que la propia dictadura militar de Brasil (1964-1985). Lula, preso político del gobierno de facto, pudo salir en aquel momento para poder asistir al funeral de su madre, Eurídice Ferreira de Melo.

Según el cuerpo policial, "los helicópteros que no están en mantenimiento están siendo utilizados para el apoyo a las víctimas de Brumadinho", la tragedia minera que ocurrió el sudeste del país.

Según afirma O Globo, la defensa del ex presidente apeló a la Corte Suprema y el presidente de la Corte, Dias Toffoli, deberá juzgar el pedido.

El hermano de Lula murió el martes por la mañana a los 79 años. La ceremonia está prevista para hoy a las 13h -hora brasilera- en San Bernardo do Campo. Según el artículo 120 de la Ley de Ejecución Penal los presos pueden obtener el permiso de salida con escolta en caso de fallecimiento o enfermedad grave de un familiar.