Pablo Jerez tiene 36 años y se encuentra a punto de terminar su carrera como futbolista pero intenta estirar lo más que pueda sus años como jugador para poder darle una mejor calidad de vida a su hija de 15 años que sufre de hidrocefalia, un trastorno cuya principal característica es la acumulación excesiva de líquido cefalorraquídeo en el cerebro.

"No me queda mucha carrera más. Cuando deje de jugar me voy a quedar sin obra social, por eso la movida que hice por el tema de la pensión de discapacidad de ella. Estoy al borde del retiro y el gremio de futbolistas solamente acapara a los futbolistas activos. Si dejara de jugar al fútbol, la obra social de futbolistas ya no corre más. Y a nosotros se nos va a venir una jodida", relató el futbolista a TyC Sport.

Su recorrido como futbolista profesional comenzó en las inferiores de Boca, club donde luego jugó durante dos temporadas. Tuvo un paso por Colón (2005-2008) y regresó a Buenos Aires para vestir las camisetas de Tigre (2008/09) y Huracán. Como último equipo de primera división jugó para Olimpo. En 2012 comenzó sus andanzas por el fútbol de ascenso donde jugó para Camioneros, San Martín de Burzaco, Deportivo Merlo y Midlands.

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Hace un año que llegó a Midland, y con 36 años sabe que su carrera está llegando a su final. Pero lo que mayor angustia le trae al jugador no es colgar los botines y no volver a correr sobre el cesped, sino quedarse sin trabajo. Quedarse sin la obra social del gremio de futbolistas.

El jugador está viviendo un momento muy difícil junto a su familia. Zoe, su hija que cumplirá 15 años en noviembre, sufre de hidrocefalia, un trastorno cuya principal característica es la acumulación excesiva de líquido cefalorraquídeo en el cerebro. Desde que nació la familia lucha por su salud. Aún cuenta con el apoyo de su obra social, pero sabe que pronto se terminará porque esta cerca su retiro. Por eso debió salir a vender sus camisetas y a pedir ayuda, ya que los tratamientos son muy costosos y no los puede afrontar.

El jugador estaba en pleno auge de su carrera con ofertas para viajar a jugar al exterior, pero el nacimiento de su hija hizo que decidiera quedarse. "En 2004 nació mi hija con muchísimos problemas. Tuvo menigitis, le produjo hidrocefalia y una gran infección", explicó Jerez-

"No dije nada en el club, estaba en un buen momento, pero mi cabeza no estaba en orden y fui decayendo. De a poco me fui excluyendo", manifestó.

Y evaluó: "Estoy al borde del retiro y el gremio solo acapara a los futbolistas activos. Se nos va a venir una jodida. Estamos viendo la posibilidad de seguir involucrados a alguna obra social, pero es difícil porque no la toman a Zoe, tiene de base muchísimos problemas”.

Luego de toda la exposición y conscientes de la dura historia de Jeréz, Sebastián Orión, dirigente de Midland expresó en sus redes sosciales: "Vamos a renovar el vínculo contractual las veces que sean necesarias para que no pierda ese beneficio. Pablo es un gran profesional y mejor persona. Todos en el club están muy contentos con el".

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