Cambiemos acelera el vaciamiento del Banco Nación

30 de marzo, 2019 | 16.04

Esta semana hemos conocido la noticia de que la Anses dio un préstamo de $ 5000 millones por quince días al principal banco público nacional, el Banco Nación. La operación, otorgada a una tasa anual del 41,5 por ciento, materializa la grave situación de falta de liquidez que transita el BNA.

No es novedosa la situación. A partir de la segunda mitad del año pasado, y con especial énfasis hacia fines de 2018, el BNA viene sufriendo una muy particular y riesgosa posición de stress de liquidez. Cabe nombrar al menos cinco causas que explican en parte la grave situación: (1) la propia recesión económica, la cual conlleva un aumento en los riesgos de impago, morosidad, de los créditos otorgados; (2) la política de aumento de los encajes por parte del Banco Central, limitando fondos disponibles; (3) la restricción de utilizar los depósitos otorgados por el Fondo Monetario Internacional para dar préstamos; (4) el giro de utilidades del BNA al Ejecutivo Nacional, estipulado en el presupuesto nacional; (5) el último préstamo que otorgó en febrero el BNA al Ejecutivo por $40.000 millones a una tasa inferior a la de mercado.

Considerando que la primera, la crisis económica, puede afectar por igual al resto de las entidades del sistema financiero nacional, detengámonos en las otras que responden a decisiones políticas intencionadas de este Gobierno y en su manejo respecto al banco público nacional.

En primer lugar, cabe decir que desde el momento en que Cambiemos decidiera recurrir nuevamente al FMI, la política macroeconómica ha dejado de ser una facultad soberana de nuestros representantes. Ahora, el FMI tiene “voz y voto” en la mayoría de las decisiones y también dentro del BNA.

Así, la política monetaria adoptada por la troika Sandleris-Dujovne-FMI de contracción de la base monetaria explica el aumento de los requisitos de encaje, el aumento de las tasas de interés que ahogan a las empresas y familias y, por supuesto, el acuerdo por el cual los fondos del FMI no son prestables. Esto quiere decir que arbitrariamente se redujeron los depósitos prestables con los que cuenta el Banco Nación como base de cálculo para el otorgamiento de préstamos al sector privado (empresas, pymes, agro, familias). Es decir, básicamente se redujo su capacidad de dar créditos y, por tanto, no atiende la función principal del BNA: atender las necesidades financieras del agro y la industria nacional.

En segundo lugar, la decisión de impedir que el Banco Central pueda financiar al sector publico nacional para, supuestamente, no generar emisión monetaria e inflación, deja al BNA como uno de sus potenciales financistas. Ahora bien, obligar a un banco comercial a cumplir una función que está estipulada en la carta orgánica del BCRA, solo por suponer que genera inflación mientras que estamos viviendo con 3% de inflación mensual, es realmente absurdo. Absurdo y peligroso, porque deja al BNA en una situación de debilidad y, por tanto, de riesgo que potencialmente se podría contagiar al resto del sistema.

En esta línea, de tomar financiamiento del BNA, en el Presupuesto 2019 se exigió un aporte extraordinario del Banco Nación al Tesoro Nacional de $15.000 millones adicionales al porcentaje de las utilidades líquidas que fija la Carta Orgánica del BNA. Esta solicitud dio continuidad al pedido extraordinario de $ 20.000 millones al BNA regulado en el Presupuesto 2018.

De hecho, la situación de stress de liquidez del BNA ha llevado al propio BCRA, en su carácter regulador sistema financiero y bancario, a evaluar muy seriamente la intervención de este en diciembre pasado. Pero este bochorno pudo ser evitado por una jugada de última instancia: el ejecutivo nacional mantuvo ese mes los saldos de las cuentas corrientes dependientes del Tesoro Nacional en el BNA, para cumplir con ciertos porcentajes técnicos mínimos. De esta manera, se evitó no sólo un papelón político sino también, lo que es peor, una muy grave señal para la evaluación del riesgo sistémico del sistema argentino: la mayor entidad bancaria nacional con riesgo extremo de liquidez.

Y como si fuese poco, Dujovne en febrero dispuso la emisión de un Bono de $ 40.000.- millones, con suscripción única, directa y obligatoria, por parte del BNA con una tasa BADLAR de más 200 puntos básicos, claramente inferiores a las de mercado.

Por lo que hoy no nos podemos sorprender mucho de que el BNA tenga que pedirle plata a la Anses. ¿A quién afecta esta seguidilla de malas decisiones? Por supuesto que al propio BNA y, principalmente, a sus clientes (pymes, comerciantes, productores agropecuarios, individuos) debido a que la coyuntura trajo como consecuencia el aumento generalizado de las tasas de interés, ubicándolas en valores superiores, incluso, a los que maneja la banca privada. También afecta al sistema financiero en general, por el potencial riesgo sistémico que significa la falta de liquidez del Banco Nación. Pero lo más grave es que debilita de aquí en adelante una herramienta fundamental de un Estado soberano, el de disponer de una banca nacional para apalancar el desarrollo nacional.

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