Por Darío Gannio
Redacción El Destape
@dgannio

El anuncio del ministro Axel Kicillof es parte de la estrategia de Economía para despejar 2015 y llegar con más aire a la postergada negociación del verano con los holdouts. Con la emisión de U$S 3.000 millones, Argentina vuelve a los mercados y ya acordó con China para activar una nueva parte del swap en el caso de que muchos bonistas deciden cobrar ahora el RO15.

Kicillof decidió ayer a la noche en la Quinta de Olivos junto a la presidenta Cristina Kirchner recomprar bonos Boden 2015 entre el 10 y el 12 de este mes por un valor de U$S 97 (el precio sin intereses es de U$S 96,2), unos U$S 10 menos que lo que cobrarían los acreedores si lo retuviesen hasta el año próximo. La medida la informó hoy en el Palacio de Hacienda y expresó que el objetivo es "terminar con las especulaciones sobre posible incumplimiento".

Verano 2015, la meta

Lo que pretende el Gobierno es mostrar voluntad de pago y capacidad de tomar deuda en el exterior. La meta es llegar al verano con dólares, para no estar "ahogado" en la mesa con Daniel Pollack, el mediador que designó el juez Thomas Griesa para que el país arregle con los buitres. Por eso, junto al viceministro de Economía, Emmanuel Alvarez Agis, y al secretario de Finanzas, Pablo López, Kicillof anunció la emisión de nuevos U$S 3.000 millones que se sumarán al Bonar 2024, con un interés del 8,75% y que amortiza un sexto de su capital por año entre 2019 y 2024. Después del pago a Repsol, para lo que se crearon estos nuevos títulos, esta sería la primera salida al mercado.

De esta forma, se llegaría al verano sin presión sobre el tipo de cambio, para cumplir con la consigna de John Kennedy que repitió durante este año varias veces el economista Aldo Ferrer: "Jamás negociemos con miedo, pero jamás temamos negociar".

Tres escenarios

Según dijeron a El Destape desde el Ministerio de Economía, los escenarios que se abren con el anuncio son tres. Por un lado, que la mayoría de los bonistas canjeen el RO15, por lo que se deberían pagar unos U$S 6.000 millones. La mitad de eso podría cubrirse con la nueva emisión, mientras que para pagar el resto podría llegar desde China, a través de una cuarta parte del swap de monedas.

Si, en cambio, solo la mitad de los tenedores de títulos decidiera cambiar sus bonos, la cancelación podría costearse con los U$S 3.000 millones emitidos, cuya colocación el Gobierno ya la tiene acordada.

La mejor de las opciones sería que la mayoría de los bonistas rechacen el cambio y se queden con los títulos para cobrar el 7% en dólares que ofrece el bono en 2015. "Así demostraríamos que los inversores nos tienen confianza para el año que viene", dijeron desde Hacienda a El Destape.

Lo que anunció Kicillof tiene tres partes: la recompra por parte del Gobierno de RO15 a U$S 97, el canje voluntario de esos bonos por el Bonar 2024 (AY24) a una paridad de U$S 99,7 y su ampliación por U$S 3.000 millones.

El 10 de diciembre será la próxima audiencia de Griesa con el Banco Central por el tema de los buitres.