Con penas inferiores a las pedidas, el Tribunal Oral Federal 2 condenó al exjuez Juan José Galeano y a los exfiscales Eamon Müllen y José Barbaccia, que debían investigar el atentado de la AMIA, pero terminaron encubriéndolo junto con las cabezas de la SIDE del ex presidente Carlos Menem. La sorpresa fue que el senador riojano no fue encontrado responsable por ese accionar por los jueces. La sentencia a Müllen y Barbaccia fue un revés para el Gobierno que había pedido su absolución.

Además de Menem, el otro gran ganador fue Rubén Beraja, dirigente de la DAIA, que fue absuelto al igual que el comisario Jorge “Fino” Palacios, de vínculo directo con el presidente Mauricio Macri.

La pena más alta la recibió el exjuez Juan José Galeano, condenado a seis años de prisión por haber participado del armado que incluyó una declaración falsa del reducidor de autos Carlos Telleldín para implicar a un grupo de policías bonaerenses a cambio del pago de 400 mil dólares. Según entendieron la Fiscalía y las querellas, los entonces fiscales Eamon Müllen y José Barbaccia fueron parte de esa trama, lo que quedó probado por la sentencia del TOF 2.

Müllen y Barbaccia fueron condenados por peculado y encubrimiento a dos años con ejecución condicional, lo que quiere decir es que la pena no sé hará efectiva, pero su condena es un mensaje claro al ministro Germán Garavano, que había instruido y cambiado a los abogados de la querella estatal para dejarlos fuera de la acusación.

Esa decisión derivó en denuncias del entonces titular de la Unidad AMIA, Mario Cimadevilla, y en un pedido de juicio político de la diputada oficialista Elisa Carrió contra el ministro Garavano. En un informe que se hizo público el mes pasado, Cimadevilla acusó al Gobierno de ser parte de un nuevo encubrimiento. “Debería renunciar hoy si tiene vergüenza”, apuntó contra Garavano el abogado Rodrigo Borda, que representa a la querella de Memoria Activa, al salir de la sala de audiencias.

La Fiscalía, encabezada por Roberto Salum, había pedido ocho años para los exintegrantes del Ministerio Público. Habrá que esperar hasta que se conozcan los fundamentos, que llegarán el 3 de mayo, para entender por qué los tres jueces de manera unánime decidieron condenarlos a dos años.

Los familiares de Müllen y Barbaccia siguieron la lectura de la sentencia desde el piso superior de la sala AMIA. Hubo llantos cuando el TOF2 anunció la condena. Una escena diferente fue la de Zulemita Menem, quien escuchaba desde el otro ala del salón y corrió al subsuelo para reunirse con su padre.

Adriana Reisfeld, querellante, dijo que apelarán, pero destacó que el Tribunal finalmente reconociera que existió el encubrimiento. “Todo lo que dijo Memoria Activa quedó comprobado”. Ya en 2004, el Estado argentino había reconocido ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) las irregularidades en la causa y se había comprometido a investigar.

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