Se terminó de cerrar hoy camino de presiones y complicidades en el último mes tras el procesamiento de Claudio Bonadio y la espera del fallo de la Sala I de la Cámara Federal que benefició a todos los empresarios.

Hace un mes, Clarín reveló que Juan Chediack, el primer empresario en involucrar a Cristina Kirchner, habló con Mauricio Macri y lo presionó.

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"Chediack ahora le trasmitió a sus íntimos su malestar por la situación procesal: “Estoy arrepentido, de haberme arrepentido. Esperaba un mejor trato de la Justicia”. Chediack habló del tema con el propio Presidente", contó Clarín.

El empresario tiene relación directa con Macri, porque desde la jefatura de la CAC fue un fuerte defensor de Cambiemos.

"Ambos hablaron hace unas semanas y, en esa conversación, Chediack le trasmitió a Macri su descontento por como la Casa Rosada actuó frente a las denuncias que lo involucraban. Chediack le cuestionó a Macri que no haya hecho nada para frenar el avance de la causa contra el constructor", reveló el periodista Marcelo Bonelli.

Macri le respondió al empresario, según esta versión: “Te juro que no puedo hacer nada. Te invito a tomar un café”.

La semana pasada el mismo diario reveló que se esperaba un regalo de Navidad para los empresarios de parte de los jueces de la Cámara Federal que debían fallar sobre los empresarios: Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi.

"Tienen excelente relación con el poder y corregirán varias decisiones de Bonadio en la investigación", afirmaba el diario, según confirmaban fuentes del sector empresario y de la Casa Rosada. Se sabía porque ambos sectores habían accedido a un borrador del fallo de hoy.

Y finalmente sucedió: el apriete y la complicidad del macrismo y el empresariado dio sus frutos. Hoy Bruglia y Bertuzzi decidieron liberar a todos los empresarios que estén presos o con prisión domiciliaria y desligarlos de la causa de los Cuadernos.

Ya no serán más parte de esa supuesta "asociación ilícita". Los únicos apuntados serán los políticos.