Un grupo de 20 alumnas y egresadas del Instituto Dr. Dalmacio Vélez Sarsfield, dependiente del club de fútbol de Liniers, denunció los abusos sexuales a los que fueron sometidas por parte del coordinador de campamentos de la escuela durante, al menos, los últimos siete años.

El grupo de adolescentes, jóvenes y algunas ya adultas presentaron una carta a las autoridades de la institución, contando lo que este hombre les hizo, y dos de ellas ya presentaron una denuncia ante la Justicia. Además, a través de redes sociales repudiaron el accionar de Vélez ante esta situación.

Todos los testimonios de las chicas tienen como escenario los distintos campamentos a los que asistieron junto a sus compañeros y compañeras de la escuela, en los cuales este hombre era el adulto responsable.

En la carta cuentan que el docente solía tocarlas de forma inapropiada mientras ellas dormían en el micro -sin su consentimiento-, las invitaba a dormir en su cama por la noche o hacía comentarios sexuales sobre sus cuerpos. En ese momento, muchas no lo contaron por miedo y porque, al ser tan chicas, no sabían qué hacer.

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Según publicó Clarín, la Dirección General de Acceso a la Justicia de la Procuración General de la Nación confirmó que el 11 de septiembre se tomó la denuncia que hizo una egresada sobre estos hechos, y la causa fue caratulada como abuso sexual simple.

Dicho medio también habló con fuentes del área de Legales del club Vélez Sarsfield, quienes aseguraron que cuando la carta fue presentada ante las autoridades el coordinador se encontraba en un campamento en Bariloche con alumnos y alumnas de la institución, por lo cual se envió al rector, Daniel Iúdica, para hacerse cargo del grupo y separar al abusador del cargo.

Sin embargo, las denunciantes afirmaron que esto no fue así: Julieta Correa, egresada del Instituto, contó en su cuenta de Twitter que los chicos y chicas que se encontraban en ese campamento confirmaron que “el docente no había sido apartado del viaje”, y “tuvo lugar para dar su versión de los hechos a lxs estudiantes que estaban allí”. “Nos trató de ‘feministas locas, lesbianas, putas, que le querían cagar la vida’”, sostuvo.

Otra de las egresadas que hicieron la denuncia, Danna Almada, también confirmó esto y que “todo permaneció igual con la presencia del rector”. Además, agregó que durante aproximadamente 7 años de campamentos nunca asistieron directivos o docentes a los viajes y que cuando presentaron la carta se dieron cuenta que “la escuela en su mayor parte sabía de los ‘rumores’ que corrían, pero hasta que no pasó a mayores no hubo accionar de su parte”.

El grupo de mujeres, por otro lado, repudió la nota en la que el diario Clarín reveló las denuncias que hicieron, ya que “a pesar de los acercamientos de periodistas del diario” solicitando entrevistarlas “en todo momento” se negaron, y nunca avalaron “la difusión de la información sobre los acontecimientos”.

Al mismo tiempo, tampoco sabían que la propia institución había dado información sobre los hechos a Clarín. Aún así, Vélez sostuvo en un comunicado que “tomó la iniciativa y acompañó a las alumnas y ex alumnas denunciantes desde un primer momento” y que tiene un “compromiso con la erradicación de la violencia hacia la mujer en todas sus formas”.