El sacerdote Reinaldo Narvais, que fue acusado y llevado a juicio canónico por acoso sexual y abuso de autoridad contra ocho personas en la Ciudad de Rosario cuatro años atrás, se incorporó recientemente a la parroquia Nuestra Señora del Valle, ubicada en el barrio porteño de Almagro, y el malestar de los vecinos no tardó en llegar: pintadas bajo la leyenda "Reinaldo pedófilo" aparecieron sobre las entradas de la Iglesia, que rápidamente fueron tapadas.

En el año 2010, el diario La Capital, de Rosario, publicó una nota en donde se denunciaba que Narvais, había atentado contra la integridad de al menos ocho personas, a las que acosó sexualmente y, en algunos casos, llegó a abusar también de ellas. En el artículo, además, se destacaba la existencia de una persona menor de edad y de otra con discapacidad mental.

Frente a ello, la Santa Sede tomó nota del asunto, solicitó un informe al respecto, y tras analizar los testimonios recolectados, y por pedido directo, pidió llevar a juicio a Narvais, que rápidamente fue separado de la comunidad religiosa local.

Los casos por acoso sexual comenzaron en 2008, en la parroquia de Pompeya, administrada por los Canónigos Regulares de Letrán. Allí, el párroco Reinaldo Narvais, fue acusado por la comunidad contra un grupo de personas de la parroquia y el colegio contiguo. Inclusive, según publicó La Capital, un docente acosado realizó reclamos formales y logró una "reparación material" de 200 mil pesos.

El consejo nacional de la orden religiosa decidió en ese entonces separar al acusado de la comunidad de Rosario, y le ordenó realizar un tratamiento psicológico, prohibiéndole realizar toda labor pastoral y docente "hasta que se logre su adecuada recuperación".

Pese a las denuncias en su contra y a los testimonios recogidos, en Tribunales la causa civil fue cerrada por falta de pruebas. Hoy, cuatro años después, este sacerdote vuelve a la práctica, aunque esta vez, a cargo de una parroquia porteña.

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