El programa de ajuste de tarifas del gobierno ha sido de shock para los individuos, Pymes y empresas, y gradual para la macroeconomía; cuando en realidad debería haber sido exactamente al revés, opinaron los economistas de la consultora Economía & Regiones (E&R).

"En otras palabras, el actual programa de ajuste de tarifas tiene un fuerte impacto en el bolsillo de la gente y sobre las cuentas de resultados de las Pymes y empresas, pero un impacto moderado en la reducción de los subsidios económicos, gasto público y déficit fiscal", señaló la consultora en un reporte.

Los economistas expresaron que "el gobierno nacional aplicó un agresivo programa de ajuste de tarifas subiendo las tarifas de electricidad y gas en promedio ponderado un +$1.973% y +$2.178%; respectivamente".

"En este escenario y en pesos, con estos ajustes las tarifas de electricidad y gas quedarían aproximadamente en torno a un -10% por debajo de la inflación acumulada desde diciembre 2002", destacaron.

Consideraron que "este ajuste de tarifas de luz, gas y agua persigue dos objetivos simultáneos, por un lado, readecuar los cuadros tarifarios para mejorar los balances y las cuentas de resultados de las empresas para propulsar la inversión y, por el otro, reducir los subsidios económicos de manera de bajar el gasto primario y el déficit fiscal".

"Concretamente, a pesar del fuerte ajuste de tarifas de luz, gas y agua, los subsidios económicos no sólo bajan lentamente, sino que se reducen significativamente menos de lo que nuestra macroeconomía necesita", añadieron.

Según E&R puntualmente, los subsidios económicos bajan de 4,2% (2015) a 2,4% (2017) del PBI y si todo "sale bien, caerían a 1,7% del PBI hacia fines de 2018. En este marco, el déficit primario bajaría de -3,9% (2015) a -3,8% (2017) y -3,2% (2018)".

Paralelamente, el déficit financiero aumentaría de -5,9% (2015) a -6,7% (2017) y -6,5% (2018) del PBI y el déficit primario y el financiero caerían respectivamente a -2,2% y -5,8% del producto en 2019.

"En otras palabras, una insuficiente baja de los subsidios económicos y la falta de recortes en otras cuentas del gasto público hacen que el déficit fiscal financiero (con intereses) prácticamente no se reduzca en términos del producto cuando se compara 2019 (5,8%) con 2015 (5,9%)", dijeron los analistas.

Y dado que "el gradualismo fiscal se financia con deuda, en 2019 tendríamos un déficit fiscal similar al del 2015 pero con 20 puntos más de deuda", evaluaron.