En las últimas semanas, se conocieron dos nuevos casos de sarampión en niños que no tienen antecedentes de haber viajado a zonas de riesgo, por lo cual, serían casos autóctonos de la Ciudad de Buenos Aires.

En Argentina el último caso de sarampión endémico se registró en el año 2000 y desde entonces se registraron un total de 32 casos importados y relacionados a la importación. Los últimos ocurrieron en Ciudad de Buenos Aires en la semana epidemiológica 13 de este año, de los cuales dos fueron importados y uno relacionado a la importación.

Según confirmó el Ministerio de Salud, se tratan de dos bebés de 5 y 6 meses respectivamente que fueron asistidos en los hospitales porteños Hospital Gutiérrez y en el Hospital Elizalde y se trataría de casos autóctonos, ya que no registran antecedentes de viaje, y con nexo epidemiológico, es decir que los casos están vinculados entre sí.

Ambos casos presentaron síntomas compatibles (fiebre, exantema, tos y conjuntivitis) y estarían evolucionando favorablemente.

Desde Fundación Soberanía Sanitaria, en tanto, advirtieron que después de 18 años aparezcan casos autóctonos de sarampión responde a una falencia en las campañas de vacunación ya que es “una de las principales políticas sanitarias que se deben llevar a cabo para prevenir enfermedades y muertes”.

“Los niños que contrajeron sarampión, por su edad, no podían vacunarse, pero podrían haber estado protegidos si la toda la población estuviera vacunada, porque no habría circulación del virus. Argentina es ejemplo mundial por el amplio Calendario Nacional de Vacunación con que cuenta y la alta tasa de cobertura, con un sistema de vasto desarrollo territorial”, remarcaron desde la organización y puntualizaron que “ha pasado de contener 6 vacunas en 2003 a 16 vacunas en 2015, lo que da cuenta del interés y la responsabilidad asumidas por el Estado Nacional para mejorar la salud de la población”.

Pero denunciaron que “en los últimos dos años, la política de inmunizaciones parece haber dejado de ser una prioridad para el Estado” y advirtieron que se llevan adelante “diversas medidas en el marco de un proceso de desfinanciamiento de la salud pública en general y de la política de vacunas en particular”.