En el marco de las nuevas medidas impulsadas por el gobierno de Mauricio Macri para cumplir con la exigencias del FMI, una de las principales para bajar el déficit fiscal es la suba en las retenciones. Ante esta decisión, el campo ya desarrolló estrategias para no verse afectado.

Según publicó el portal Bae Negocios, el sector del campo comenzó a retener sus granos a la espera de que se licúen las nuevas retenciones para no verse afectado por la medida. De esa forma, los cuatro pesos que deben tributar por cada dólar de valor exportado buscarán licuarlo en un contexto de suba de tipo de cambio e inflación. Este tipo de maniobra ya entró en vigencia. La semana pasada, el volumen que se comercializó mostró una baja del 56 % respecto del mismo período en 2017.

Como las nuevas retenciones se establecieron con un monto fijo en pesos, la suba del tipo de cambio implica en la práctica que el porcentaje de las retenciones sobre la renta sea cada vez menor cuanto mayor sea el dólar. Una suerte de retenciones móviles pero a la inversa.

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El Gobierno dispuso que las exportaciones de soja paguen un 18% más un diferencial de 4 pesos por dólar, lo que fija un techo de 30% a las retenciones. Ese diferencial es de 3 pesos por dólar para las exportaciones industriales y de servicios.

Por otro lado, ante la llegada de las retenciones, la Bolsa de Comercio de Rosario informó que en los últimos días de agosto hubo fuerte venta de contratos forwards en soja y maíz. Se alcanzaron ventas por 759.000 toneladas computando negocios a precio firme y a precio por fijar.

En el caso de la soja, el volumen comercializado fue de 3,13 millones de toneladas contra los 2,47 millones de julio, lo que se traduce en un aumento del 26,7 %, producto de lo entregado los dos últimos días previos a las retenciones. Según analistas económicos, si el panorama del tipo de cambio se mantiene variable, será un incentivo para que el campo no venda.