Mario Fendrich, el hombre que hace 24 años estuvo 109 días prófugo con los 3,2 millones de pesos que había robado del Banco Nación de Santa Fe donde trabajaba como tesorero, murió en las primeras horas del miércoles en Cuba, donde se encontraba de vacaciones con un amigo.

Días atrás sufrió un Accidente Cerebro Vascular (ACV) pero el cuadro se agravó ya que, además, Fendrich sufría de diabetes e hipertensión. Sus dos hijos viajaron al enterarse de la noticia y se encontraban con él cuando murió, indicó el periódico santafesino El Litoral.

El ignoto contador se hizo "famoso" el 23 de septiembre de 1994 cuando desapareció de su trabajo con $3,2 millones de pesos.

El botín puede entenderse también como más de tres millones de dólares, si se tiene en cuenta que por aquel entonces regía la Ley de Convertibilidad, cuando un dólar valía un peso.

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Cómo fue el robo

Ese viernes, Fendrich le contó a su esposa que después de trabajar se iba a ir a pescar con unos amigos, algo que hacía habitualmente.

Esperó que llegara el camión de caudales, fue al tesoro y guardó en un cajón de madera el millonario botín que lo cargó en su Fiat Regatta.

Después, escribió una prolija nota: “Gallego, me llevé tres millones de pesos del tesoro y 187 mil dólares de la caja”. El “Gallego” era su jefe directo, Juan José Sagardía.

El empleado bancario estuvo 109 días prófugo de la justicia y se entregó el 9 de enero de 1995. Su intención era que la trágica noticia lo hiciera pasar desapercibido, pero no lo consiguió.

Con el pelo teñido, la barba crecida pero sin un solo billete encima, Fendrich quedó detenido y un año después lo condenaron a ocho años, dos meses y 15 días de prisión por el delito de "peculado". Obtuvo la libertad condicional después de estar casi cinco años preso.

El contador aseguró, y nunca se retractó, que había sido secuestrado y que los delincuentes le habían robado todo. Nadie le creyó pero los millones tampoco aparecieron.

Los últimos años de su vida a Fendrich se lo veía trabajando en una agencia de quiniela de Santa Fe. Solía ir a la cancha de Colón, club que era hincha.

Mario Fendrich entró en el libro Guinness de los récords por ser el autor del mayor robo individual e incruento de la historia.

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