Tras la revelación del caso de la niña de 11 años violada, embarazada y que le practicaron una cesárea en vez de un aborto en Tucumán, el secretario ejecutivo del Sistema de Salud Provincial (SIPROSA), Gustavo Vigliocco, justificó la orden que dio este organismo.

"En situaciones de conflicto hay que proteger siempre al más débil y no tomar decisiones irreversibles: nos vamos muriendo cada vez que cedemos a la soberbia y a la prepotencia. Tengo la obligación de defender la vida SIEMPRE", escribió desde su cuenta de Twitter Vigliocco.

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Por su parte, Vigliocco aseguró estar "convencido" de que "todo el personal de salud al que le tocó actuar en el caso de la niña 'Lucia' fue responsable de garantizar y en ningún momento obstruyó su derecho a interrumpir su embarazo".

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"Las médicas y los médicos tenemos la función pública y el rol ético de CUIDAR LA SALUD de las personas sin decidir por ellas sobre sus conductas íntimas y personales. Respetamos el secreto médico como pilar fundamental de nuestro trabajo", afirmó el secretario ejecutivo del SIRPOSA.

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En contraste con esto, Cecilia Ousset, la médica que realizó la intervención, remarcó que la vida que estaba en riesgo en este caso era la de la niña, ya que tiene "un cuerpo infantil no desarrollado" y no de 50 kilos --como habían dicho desde el SIPROSA--. Además, tenía una presión arterial demasiado alta provocada por el embarazo que le hacía correr riesgo de paro cardíaco.

"Era imposible que sea por vía vaginal en ese cuerpito con la edad gestacional de 23 semanas. Era imposible que continúe el embarazo porque la niña se iba a morir”, remarcó Ousset en declaraciones a Radio Prensa.

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