Hace 13 años, los ex presidentes Néstor Kirchner, Lula Da Silva y Hugo Chávez, plantaron su postura en defensa de Latinoamérica y le dijeron no al ALCA en la IV Cumbre de las Américas que se realizó en 2005 en Mar del Plata.

En su momento, el presidente venezolano explicó que el ALCA buscaba consolidar el poder económico de las grandes transnacionales y de las élites que han dominado los países de la región.

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Y afirmó además que la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América - Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA - TCP) permitiría "la liberación de los pueblos, la redistribución del ingreso de nuestros pueblos, la igualdad, el cambio del modelo económico productivo, la inclusión social, que no haya excluidos".

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Bajo la misma línea, Kirchner le aclaró al presidente estadounidense, de ese entonces, George Bush Jr, que buscaba impone el tratado de libre comercio bajo una serie de reglas que implicaba un ajuste estructural, que “patotear por una simple mayoría ideas que tienen que ver tanto con la vida de nuestro pueblo, es una cuestión absurda, casi anticultural y muy poco ayuda a la convivencia de todos los pueblo y a la convivencia democrática”.

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El rotundo “no” al ALCA que impulsaba Estados Unidos con Canadá fue el puntapié inicial para reforzar la unidad latinoamericana de los países ante el avance del imperialismo estadounidense.