El Presidente Mauricio Macri reinauguró una vieja costumbre en la Quinta de Olivos: el picado de funcionarios. Sin embargo, el jefe de Estado parece no contar con buenos dotes para el fútbol.

Pese a haber sido presidente de Boca durante 12 años y haber visto de primera mano a Diego Maradona, Claudio Caniggia, Juan Román Riquelme o Guillermo Barros Schelotto, Macri mostró que, al menos en una jugada tan simple como un lateral, este deporte no es lo suyo.

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Allí se lo ve sacando un lateral de forma antirreglamentaria, delante de la altura de su cabeza y con un gesto que sería penado como "mal sacado" en cualquier picado. La ventaja de ser primer mandatario es que, al menos, nadie se animó a protestarle.

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