Uno de los jueces que deben decidir por la libertad de Milagro Sala reconoció públicamente que la presunta "mansión" donde podría ejercer la prisión domiciliaria es un edificio que en realidad se encuentra en estado de "abandono". Sin embargo consideró que no es algo "que no se pueda solucionar" y que la cautelar de la CIDH "no es vinculante".

Se trata de Pablo Pullén Llermanos quien, junto a su colega Gastón Mercau, deben definir en el marco de causas distintas la exigencia de la cautelar de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de resolver cuanto menos medidas alternativas a la prisión preventiva hasta que ese organismo defina la cuestión de fondo: si se violaron o no los derechos del debido proceso a Milagro Sala.

El magistrado, que tiene dos causas anteriores a 2009 contra la líder de la Tupac Amaru, admitió en declaraciones al sitio La García tras hacer una inspección ocular al lugar que el inmueble está en estado de "abandono" pero es "nada que no se pueda solucionar". El Destape mostró que la casa, presentada por Gerardo Morales como una "mansión", estaba sin luz, ni agua, tampoco posee puertas o ventanas, faltan tableros de luz, muebles y sanitarios.

LEE MÁS "El devastador estado en el que está la casa donde le dieron la prisión domiciliaria a Milagro Sala"

Como si fuera poco, Pullén Llermanos le bajó el tono a la cautelar de la CIDH para que Sala salga del penal del Alto Comedero y dijo que se trata solo de una "opinión" del organismo internacional y que no es "vinculante". Además, pidió que la Corte Suprema "resuelva" el pedido que tiene por la libertad de Sala.

Pullén Llermanos en Jujuy