El 2016 fue un mal año para la mayor parte del sector metalúrgico, sobretodo para las pequeñas y medianas empresas. Es que tres de cada cuatro compañías admite haber disminuido sus ventas en el primer semestre en comparación con los seis meses previos, mientras que un 12,5% no registró variaciones. Se vislumbran mejoras para el 2017.

La mayoría de las pymes tuvieron un mal año, principalmente por la apertura de las importaciones, principal queja de las cámaras empresariales, y por la caída del consumo interno. Según una encuesta de la Cámara de la Pequeña y Mediana Industria Metalúrgica (CAMIMA), el 75% bajó sus ventas y la misma cantidad disminuyó su producción en 2016. Sin embargo, un 60% dice que mantendrá sus inversiones, mientras que el 40% dice que las disminuirá durante el segundo semestre.


Así y todo, el 75% dice que mantendrá o aumentará sus ventas. Este dato, que surge del relevamiento de CAMIMA, va en sintonía con el que manejan los funcionarios del Ministerio de Producción y que esgrimen en cada reunión de gabinete: la esperanza se mantiene en algunos sectores. Sin embargo, esas expectativas encuentran en el fin del verano que viene una fecha de vencimiento. Según los sondeos del PRO, si para marzo la situación no mejora, los votantes y las empresas perderán la buena fe en el Gobierno.

Por eso, la suerte oficial depende de que lleguen las inversiones, pese a que buena parte de las empresas locales se mostraron desconcertadas por el MiniDavos, tanto por no haber sido invitadas como por los pocos anuncios efectuados tras el mitín.

En esta nota