El Gobierno debió saborear la derrota en el Congreso en su intento de excluir de la Cámara de Diputados a Julio De Vido. Una vez que se supo que no tenía los dos tercios para desplazar al miembro de la bancada del FpV, salieron de forma previsible a hacer campaña con el tema y a pedir el voto de la población para la llamada "lucha contra la corrupción".

El proyecto para excluir a De Vido de Diputados se aprobó por 138 votos a favor, 95 en contra, 3 abstenciones y 20 ausentes. El oficialismo necesitaba dos tercios de los presentes para llevar a cabo su cometido. Le faltaron 20 apoyos más.

Inmediatamente, el titular del Sistema Federal de Medios Públicos, Hernán Lombardi, salió a afirmar que "los ciudadanos votaremos de nuevo para tener mayoría parlamentaria para derrotar al cinismo y a la hipocresía". El mensaje era claro: votar a Cambiemos para insistir en la "limpieza moral" de la política. No fueron pocos, en cambio, que le recordaron al radical su pertenencia al gobierno de la Alianza, que se fue con 40 muertos por la represión de diciembre de 2001.

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La candidata a diputada por Vamos Juntos, Elisa Carrió, fue más explícita y sostuvo que "lo importante es que Cambiemos tenga más diputados".

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En una entrevista con Todo Noticias, el jefe de Gabinete Marcos Peña afirmó que que serán los argentinos "con su voto" los que "van a definir" en las próximas elecciones "si ganó o no la impunidad". Peña calificó como un "hito" para la democracia argentina que se haya debatido en el recinto el proyecto de ley impulsado por el Gobierno, especialmente, para remover al ex ministro de Planificación Federal, acusado en la Justicia de numerosos hechos de corrupción.

En esa línea se expresó el diputado Eduardo Amadeo, el mismo que anunció que pedirá al Senado la exclusión de Cristina Kirchner si llegara a ser electa en octubre. "Por un lado perdimos, pero por el otro, ganamos. "Sólo vamos a poder sacar a De Vido si tenemos más diputados que se jueguen como anoche", afirmó en Radio Metro.

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