El repudio unánime al fallo de la Corte Suprema que habilitó el 2x1 se verá también en las calles, donde se espera una masiva movilización contra la decisión de los jueces y por la continuidad de las políticas de memoria, verdad y Justicia.

La marcha, que comenzará a las 18, será en Plaza de Mayo. Estuvo convocada originalmente a Plaza Lavalle, frente a los tribunales, pero las obras que allí se realizaron obligaron a modificar el escenario.

La conmoción social que generó el fallo de la Corte logró que hubiera finalmente una sola movilización, algo que no se logra los 24 de marzo desde el 2006. En un principio, el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia había llamado a una movilización separada el 11 de mayo, pero finalmente decidió plegarse y marchar junto a los organismos que convocaron para este miércoles.

La marcha recibió el respaldo orgánico de la conducción nacional del Partido Justicialista, partidos de izquierda y la CGT. En varios puntos cercanos a la Plaza se repartirán pañuelos para que porten los manifestantes. Quien no estará es Hebe de Bonafini, que se expresó en contra de que todos usen pañuelos porque "es sagrado, no un trapo blanco que te ponés para una fecha".

LEE MÁS

Embed

La misma unanimidad se observó en el Congreso, que sancionó con 212 votos a favor y uno en contra el proyecto de ley para limitar el fallo de la Corte Suprema. El mismo será tratado hoy en el Senado y se espera que reciba la sanción definitiva.

La Justicia, por su parte, entró en un estado de rebelión ya que varios tribunales orales y fiscales rechazaron los pedidos de abogados defensores para reducir las condenas, buscando diferencias puntuales para no tener que aplicar el fallo Muiña.

LEE MÁS

Embed

El tema dejó mal parado al Gobierno, que en un principio salió a defender el fallo del máximo tribunal y luego se despegó del mismo. El jefe de Gabinete, Marcos Peña, el ministro de Justicia, Germán Garavano y el titular del Sistema de Medios Públicos, Hernán Lombardi, fueron algunos de los funcionarios que salieron a criticar el fallo de Highton, Rosatti y Rosenkrantz.

En un principio, el secretario de DD.HH, Claudio Avruj, salió a respaldar el fallo pero luego se despegó, a tal punto que la secretaría pidió que no se aplique le fallo Muiña en otro caso de un represor. Mauricio Macri, hasta ahora, se mantuvo en silencio.