La asamblea de trabajadores de la línea 60 de colectivos resolvió levantar a las 24 el paro. La huelga fue lanzada para reclamar la reincorporación de 10 conductores despedidos cuando reclamaban mayor inversión en seguridad ante la muerte de uno de los técnicos dentro de las instalaciones de la empresa. Los choferes anunciaron nuevas medidas de fuerza la semana que viene.

El paro quedará sin efecto a partir de las 24 de este viernes. De todos modos, los trabajadores permanecerán en estado de alerta permanente los días sábados, domingos, lunes y martes, en tanto el miércoles, jueves o viernes de la semana próxima podrían desistir de cobrar el boleto a los usuarios, a modo de "huelga parcial", explicó el delegado gremial Néstor Marcolín.

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Los trabajadores piden que se levanten las 20 suspensiones en la empresa y que sean reincorporados los 10 conductores despedidos, que, de acuerdo con el líder gremial, eran "los testigos de la muerte del compañero David Ramallo", ocurrida en septiembre del año pasado cuando lo aplastó un colectivo en una rampa en la que estaba trabajando en el galpón de Barracas.

"No vamos a permitir ningún despido y menos que despidan a los testigos de la muerte del compañero David Ramallo. Pedimos también que levanten las suspensiones. Vamos a hacer un plan de lucha escalonado en el tiempo", detalló Marcolín.

El delegado sostuvo que los choferes tampoco tolerarán que la empresa pretenda utilizar el despido de trabajadores como moneda de cambio para reclamar más subsidios al Estado nacional.

Los empleados comenzaron con el paro este jueves por la mañana luego de que la firma despidiera a 10 empleados y suspendiera a otros 20, acusados de atacar a personal administrativo y provocar destrozos en la terminal de Barracas, en septiembre del año pasado, después de la trágica muerte de Ramallo.

"Nuestro conflicto comenzó por la muerte de un compañero en el marco de una serie de denuncias que nosotros veníamos haciendo. En ese momento la línea se detuvo porque no estaban dadas las condiciones de seguridad, luego vino una conciliación obligatoria que derivó en una conciliación voluntaria", enfatizó el dirigente gremial en diálogo con radio El Mundo.

Empresa y choferes se encontraban en conciliación obligatoria hasta la semana pasada, pero el lunes último terminaron las negociaciones cuando "el grupo DOTA (a cargo de la línea 60), abandonó la instancia de diálogo amenazando con despedir trabajadores", según los sindicalistas. El conflicto empezó en septiembre de 2016, con la muerte del operario electricista Ramallo, que se encontraba arreglando una unidad: como consecuencia de ese hecho, los empleados comenzaron a reclamar medidas de seguridad.

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