Toquinho y Maria Creuza, máximos exponentes de la bossa nova, regresan a Buenos Aires en septiembre y en esta oportunidad, contarán con la presencia de la eximia guitarrista paraguaya Berta Rojas como invitada especial. Los músicos brasileños ofrecerán -junto a sus músicos- clásicos como Garota de Ipanema, A felicidade, Chega de saudade y Tarde em Itapoã, además de otras obras del repertorio de ambos artistas, hilvanadas entre relatos y anécdotas del recorrido trascendente que desplegaron juntos en la historia de la música popular.

El concierto en el Teatro Gran Rex de Buenos Aires está en el marco de una serie de presentaciones que los llevará por Córdoba (Plaza de la Música 14/09), Rosario (Teatro Broadway 16/09) y Montevideo (Auditorio del Sodre 20/11). El Destape charló con Antonio Pecci, más conocido como Toquinho, uno de los principales referentes de la música del país vecino.

- ¿Cómo se gestó la fusión con Maria Creuza? ¿Qué le significa subir a un escenario con ella?

- María Creuza es una cantante popular con gran público en Brasil y en el Exterior. Canta con simplicidad canciones que el público le gusta oír. Así como yo, se puede decir que también ella es una heredera de la Bossa Nova, y nuestras carreras tuvieron un impulso mayor en la misma época, después de la temporada de conciertos con Vinicius de Moraes en La Fusa, en 1970. Son factores que nos acercan y nos mantienen actuando juntos hasta hoy. Esta temporada en La Fusa se hizo inolvidable. Era el comienzo de nuestras carreras, estimuladas por Vinicius de Moraes. Todo ha contribuido a una evolución profesional. El éxito del show, la dimensión que tomó el disco que grabamos, hasta hoy en catálogo, el ambiente alegre y relajado, una fiesta a cada presentación. Se queda todo eso en la memoria, renovado a cada show que hacemos actualmente.

- Se viene un nuevo encuentro con Buenos Aires, con el público porteño ¿Cómo vive sus llegadas a la Argentina?

- Es siempre emocionante volver a Argentina. Fue ahí donde inicié mi trabajo con Vinicius de Moraes, que redundó en una alianza de 10 años plenos de éxitos. Hemos hecho de Buenos Aires y otras muchas ciudades argentinas una extensión de Brasil, y eso continuó después de su muerte, y prosigue hasta hoy. Cuando estoy ahí, me siento casi un porteño, tanta la intimidad adquirida a lo largo de los años con el pueblo y sus costumbres que tanto se acercan a nosotros, brasileños. La vibración humana es contagiosa en ambos pueblos. Vibramos en el mismo diapasón con la buena comida, con mujeres bonitas, con el fútbol y con la música. Somos gentiles con la misma competencia. El cariño que recibo aquí es el mismo que recibo ahí.

- Usted conoció como pocos a Vinicius, compuso muchas canciones junto a él... ¿Qué significa su figura para el cancionero sudamericano, para la poesía?

- Vinicius legó la grandeza de su poesía a la música, renovándola con sus temas líricos y profundamente apasionantes. Su obra se hizo inspiradora de las más diversas formas de arte, música, cine, teatro. Su poesía se infiltra y encanta, se renueva a cada generación que la conoce. Mi gran privilegio es haber convivido tan de cerca con toda la exuberancia humana de Vinicius, que supo transformar en poesía la pasión que tenía por la vida. La obra de Vinicius lleva en la poesía su biografía, una vida de amor y de pasión, sentimientos que siguen al ser humano desde el nacimiento hasta la muerte. Por lo tanto, un Vinicius actualísimo para todas las generaciones. Y la música trató de popularizar aún más esa interferencia en las relaciones entre las personas.

- ¿Está al tanto de la música argentina? ¿Escucha a nuevos artistas argentinos?

- No estoy actualizado con la música argentina. Mis grandes recuerdos son los tangos de Gardel y la revolución estética ocurrida con Astor Piazzolla.

- Se define como un integrante de la generación de los “hijos de la bossa nova”. ¿Cómo es ese espacio?

- Pertenece a una generación privilegiada, que lleva en su trayectoria musical, a lo largo del tiempo, toda belleza de la estructura melódica de la Bossa Nova. Hemos sabido conservar esa calidad a través de las diversas generaciones y de las muchas tendencias musicales, conservando las características esenciales de la Bossa Nova en nuestra obra, haciendo con ella perpetuarse en el tiempo y en el espacio musical sin perder su valor inconfundible y vitalicio, incluso en el escenario internacional.

- El fútbol es una de sus pasiones ¿Se puede encontrar poesía en un partido de fútbol?

- El fútbol es un arte mágico, repleto de improvisaciones y creatividades sorprendentes. Desde el esfuerzo físico, rústico y fuerte, hasta el ballet de los cuerpos se equilibra entre el drible y el pase, entre las carreras y la habilidad técnica. En el fútbol, hay una rima a cada movimiento, y jamás será un poema olvidado después de cada juego. Y el gol será siempre la estrofa más poética.

- ¿A más de medio siglo de su creación, que le sigue significando cantar Garota de Ipanema?

-Es el símbolo de la belleza simple y de la sofisticación esencial, en la que nada es exagerado y todo es exuberante. A cada interpretación, hay un recuerdo, una nueva inspiración, algo que perdura como eterno y como nuevo al mismo tiempo. No puede ser diferente, pues es la más pura traducción de Tom Jobim y Vinicius de Moraes.

- ¿Cómo analiza la crisis política que está viviendo Brasil?-Es una herida que necesita sangrar para ser sanada. Y está sangrando, pronosticando su curación.

TOQUINHO & MARIA CREUZA en concierto

Invitada: Berta RojasViernes 15 de Septiembre a las 21

Teatro Gran RexAv. Corrientes 857 – CABA

Localidades desde $400 en venta a través de Ticketek

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