"En mi gobierno no habrá jueces macristas", dijo el Presidente cuando asumió su cargo el 10 de diciembre de 2015. Sin embargo, desde un primer momento la Casa Rosada realizó varias maniobras para que el Poder Judicial comience a responderle. La renuncia de Gils Carbó fue solo la última de esa lista.

Jueces de la Corte por decreto

A los pocos días de asumir, Macri designó en comisión a Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz en la Corte Suprema, sin pasar por el Congreso de la Nación. Esto le valió su primer gran cuestionamiento como jefe de Estado. Finalmente, Macri echó para atrás y los magistrados recién juraron cuando el Senado aprobó los pliegos.

Usurpación del Consejo de la Magistratura

El organismo encargado de la designación y remoción de jueces fue un objetivo primordial del macrismo desde que tomó el poder. Pese a que ese lugar le correspondía al bloque del Frente para la Victoria, el diputado oficialista Luis Tonelli ocupa una de las sillas del Consejo como representante del Congreso.

Pero esto no alcanzó: a través de una presentación judicial de ONGs oficialistas, lograron remover como consejero al senador Ruperto Godoy porque no es abogado. De esta forma, y cuando no tenían los votos para iniciar juicio político a Eduardo Freiler, su destitución momentánea le sirvió a Cambiemos para lograr el número necesario para cargarse al camarista.

Remoción de jueces incómodos

Además de la renuncia de Norberto Oyarbide, lograda al poco tiempo de asumir, Cambiemos busca sacar a jueces que considera contrarios a sus intereses, como el mencionado Freiler y Daniel Rafecas, que desestimó la denuncia de Nisman. Inclusive, intelectuales y funcionarios firmaron una solicitada pidiendo su destitución. Curiosamente, el fiscal Moldes, un crítico de la desestimación de la denuncia del ex titular de la UFI AMIA, hizo lo propio en la denuncia contra Arribas.

Mientras tanto, otros jueces sospechados de corrupción como Rodolfo Canicoba Corral (sobreseyó a Gustavo Arribas por presuntas coimas de Odebrecht) y Claudio Bonadio siguen firmes en sus cargos.

La designación de un juez sin concurso

El ex ministro de Justicia de la Provincia de Buenos Aires Carlos Mahiques se desempeñaba como juez de la Cámara de Casación de la Ciudad, pero fue trasladado a Casación Nacional sin concurso.

Pese a que no son fueros equiparables (Casación de la Nación implica un ascenso para Mahiques), el Gobierno firmó el traslado para designar a este ex funcionario en el máximo tribunal penal del país.

La renuncia de Gils Carbó

El Gobierno buscó desde el primer día sacar de su cargo a Gils Carbó. Intentaron con una fallida reforma del Ministerio Público, truncada por Elisa Carrió. Luego de haber sido procesada por la compra de un edificio, en una operación realizada por un empleado suyo, y del fallo en lo Contencioso Administrativo, Gils Carbó presentó su renuncia.