El presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, pidió este viernes autorización al Senado para intervenir la autonomía de Cataluña, donde el parlamento regional podría responder con una declaración unilateral de independencia, una crisis sin precedentes en 40 años de democracia.

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El conservador Rajoy se dirigió a la cámara alta, donde tiene mayoría, para pedir poderes extraordinarios y temporales. En virtud de estos, Cataluña perderá cautelarmente su autogobierno, recobrado hace cuatro décadas con el retorno de España a la democracia.

"Este procedimiento se inicia cargado de razones", ante un ejecutivo catalán decidido a la secesión y que con ello "afecta a la economía, y muy mal", declaró Rajoy, después de que unas 1.500 empresas sacaran su sede social de Cataluña ante la incertidumbre reinante.

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El mandatario anunció que quiere poder destituir al presidente independentista catalán, Carles Puigdemont, y a todo su gobierno, lo que provocó una fuerte salva de aplausos.

Igualmente, "la facultad de disolver el Parlamento de Cataluña pasará al presidente, que debe convocar elecciones en un plazo máximo de seis meses. Ya les adelanto que mi voluntad es celebrarlas lo más pronto posible", añadió Rajoy, en referencia a la principal medida del artículo 155 de la Constitución española, que aprobará previsiblemente el Senado.

El choque de Rajoy con los independentistas es frontal. En Barcelona, simultáneamente, los diputados de la mayoría separatista del Parlamento catalán prepararon una resolución en la que se insta al gobierno regional y a la cámara a iniciar un proceso constituyente, que siente "los fundamentos de la República catalana".

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