La historia se repite. Al igual que en 2006, SanCor está al borde del quiebre por deudas. Sin embargo, esta vez el Gobierno rechazó el pago de un rescate millonario y ahora la cooperativa está ante un dilema: cerrar, venderla a inversores extranjeros o recortar personal.

La empresa SanCor tiene una capacidad para procesar 7,5 millones de litros de leche por día, sin embargo hoy funciona a menos de la mitad. Fuentes del sector informaron a El Destape que la cooperativa debe dinero desde diciembre a los tamberos y que necesitaría una inversión de entre 400 a 450 millones de dólares para ser rescatada.

La delicada situación de SanCor fue alertada por el titular de la Asociación de Trabajadores de la Industria Láctea de la República Argentina (ATILRA), Héctor Ponce, quien afirmó que corren peligro los más de 4000 trabajadores de la compañía. "Se encuentra en un estado que nos hace vislumbrar que tiene muy seriamente comprometida su continuidad en el corto plazo", había escrito en una carta enviada al presidente de la Cooperativa, Gustavo Ferrero.

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La situación del sector lácteo es crítica. Los niveles de consumo cayeron a 23 litros por habitantes al año, un promedio tan bajo como en la crisis de 2001. La caída, en comparación con 2015 es de 14,2%, la mayor depresión desde 1970, según un informe del Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad de Avellaneda.

"Hay interesados en SanCor, tenemos la certeza de que es así porque nos hemos ocupado y gente de multinacionales lácteas han hablado con nosotros. Están interesadas en comprar todo o una parte o de establecer distintos tipos de alianzas estratégicas que le permitirían a SanCor salir adelante", afirmó Ponce, quien además pidió que la cooperativa tome una decisión de venta o asociación para que los trabajadores puedan continuar con su tarea.

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La empresa La Serenísima anunció el cierre de su planta en Rufino por falta de trabajo. A los problemas del consumo en el sector, San Cor suma los inconvenientes al momento de producir. "La cooperativa no se ha actualizado desde el punto de vista tecnológico. Por eso tiene un nivel de productividad inferior al de una empresa como Saputo, por ejemplo, que tiene un nivel de tecnología de punta que le da una productividad muy importante y mejor que la de SanCor", afirmó.

Desde el sector lácteo explicaron a El Destape que una de las posibilidades que baraja la cooperativa es conseguir algún préstamo menor y despedir a dos mil trabajadores, el número que hoy está parado por la baja producción de la cooperativa. "el trabajador no tiene la culpa de que la capacidad ociosa sea tan grande. Si a eso se le suma que hay un bajo nivel de tecnología en la empresa, claro que la productividad es muy baja. Pero esto no es responsabilidad de los trabajadores", afirmó Ponce.

En 2006, un acuerdo entre Kirchner y el entonces presidente de Venezuela, Hugo Chávez, salvó a la compañía de la quiebra. A cambio, la cooperativa debía exportar leche en polvo y maquinaria. Ahora, SanCor sabe que no recibirá un préstamo y que el sector privado le cobrará intereses muy altos para financiarla. Sólo resta esperar qué decisión tomarán los directores de la cooperativa.

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