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- Cuando asumió en el Conicet explicó que en los noventa estaban más preocupados en pagar el gas que en investigar. ¿Se puede hacer un paralelismo con la actualidad?

Marchamos hacia esa situación. En la época de los noventa, vamos hacia un congelamiento del Conicet. Entraba muy poca gente, tanto investigadores y becarios. El deterioro de recursos humanos era muy grande. Desde 1999, hasta el 2003, el problema no sólo era el personal, sino también que temíamos no poder funcionar. Yo recuerdo que en el 2001 tuvimos que pedirle prestado a la facultad de Ciencias Exactas para poder pagar la luz. En este momento, estamos en un síntoma que es el recorte de recursos humanos y la quita de subsidios.

- ¿Qué ocurre en el Conicet en la actualidad?

Nosotros incrementamos el presupuesto del Conicet para lograr que Argentina pase de tener la media mundial de 3 investigadores cada 1000 habitantes para que tenga 4,6. Este era el plan argentina innovadora 2020. El problema es que este plan se recortó a la mitad, con el problema de que alrededor de 500 investigadores que se iban a incorporar fueron desplazados. Hay una disminución de los subsidios y también una desregulación de las articulaciones del Conicet con otros organismos de Ciencia y Técnica como el INTA, la Universidad o la CONEA.

- ¿Se puede decir que la Ciencia es opuesta a los negocios?

En la Argentina de Macri se intenta demostrar que sí. Las políticas que desarrollan tienen dos vertientes: una es achicar el Estado ajustando gastos y el segundo es eliminar las divergencias. Quienes demostraron que el voto electrónico podía ser un fraude fueron científicos del Conicet. Entonces la ciencia tiene un doble papel, porque genera conocimiento, pero también cuestiona los negociados que generan problemas como la contaminación. La Ciencia puede dar respuestas al Estado para que tome mejores decisiones.

- Usted dijo antes que su campo es el científico, ¿por qué se aparta de la investigación para postularse a diputado?

Yo hice un recorrido personal. Primero fue con la investigación y luego fue con la gestión, donde me interiorice de la importancia que tiene la ciencia con otros sectores como la economía y la sociedad. Mi decisión entonces es denunciar aquellas políticas que están llevando el sistema científico y tecnológico a los noventa. Por eso es que me sumo a Unidad Ciudadana con la consigna de ser un representante del sistema científico y tecnológico, pero también de la educación. Me sumo desde esta posición a frenar las políticas neoliberales que están afectando a toda la población.

- ¿En esta elección se da nuevamente una confrontación entre dos modelos de país?

Hoy en día la confrontación política es cuál es la Argentina del futuro y cuál la del pasado. La propuesta de Cambiemos es el pasado: es el modelo agroexportador, que hace negocios financiero, que no tiene interés en el desarrollo de la Industria. En cambio, con el kirchnerismo, la Argentina iba hacia sus radares, a aumentar su capacidad nuclear pacífica. Ellos son el pasado, nosotros somos el futuro.

- ¿Qué logró el Conicet durante el tiempo en que usted estuvo al frente del organismo?

Se logró el desarrollo de semillas nacionales genéticamente modificadas, en el caso específico de la soja. También se logró el desarrollo de la papa libre de virus. Estos son dos avances importantes si se considera que Argentina tiene que comprar semillas a cinco multinacionales. Avanzamos con temas como la alianza con YPF para el trabajo central de explotar los recursos no convencionales. Hicimos 30 desarrollos de vacunas que podrían llegar al mercado. También se ha avanzado en la investigación del cáncer. Todo esto ha sido hecho, pero no pudimos llegar a impulsarlo al mercado. Eso lleva mucho tiempo y nosotros nos desarollamos en diez años. Alemania lleva más de 100 en la investigación. Ese es el desafío que nos falta, darnos tiempo continuo para el desarrollo.