En noviembre pasado la Cámara de Diputados le dio media sanción al proyecto de ley que habilita los usos medicinales del cannabis y así beneficiar a niños y adultos que padecen diversas dolencias o enfermedades. Adriana Funaro cultiva cannabis para fabricar el aceite con las flores y así combatir los dolores de su artrosis.

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El lunes fue detenida en su casa de Ezeiza tras la denuncia de un vecino y luego de estar 72 horas encerrada en un calabozo en una comisaría de Monte Grande, hoy tiene prisión domiciliaria en la casa de su hija. Es decir, continúa imputada por el delito de "siembra o cultivo para producción de estupefacientes", que contempla una pena de entre 4 y 15 años de prisión no excarcelable.

En diálogo con El Destape, Funaro contó: "Jamás me escondí. Siempre di la cara y trabajé en pos de la salud y de esta planta para informar". Y sumó: "No entiendo por qué el fiscal de la causa no investiga, me hubiese encantado que me investigue y que dejen policía en la puerta para ver si yo haga un hecho ilícito".

Funaro marcó que la producción del aceite "no tiene nada que ver con la comercialización, es un evento privado".

Por último, pidió: "No le puede faltar a nadie y hay muchos chicos que lo necesitan. Tiene que haber información de que hay una alternativa de vida de calidad, de mejoría. Por favor, déjenos, es nuestra salud".

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