La quita de retenciones al campo y la minería, los menores impuestos a las importaciones y la devaluación y los tarifazos que minaron el mercado interno ya muestran el inicio de una reprimarización de la economía. Esto se vio reflejado en el comercio internacional, donde se observan a los pocos ganadores y todos los rubros que continúan en caída.

Argentina registró un superávit comercial de U$S 439 millones en mayo, lo que representó una mejora monetaria respecto a 2015. Este ascenso sólo representa el crecimiento agrícola que no genera efectos en el resto de las actividades. El mismo Indec indicó que la economía se encuentra en recesión, debido al desplome en el poder adquisitivo y las dificultades de la industria nacional para competir.

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En los primeros cinco meses las exportaciones permanecieron estancadas (0,2%), pero escalaron 15,9% las de origen primario y 8,6% las manufacturas del agro. Ello se debió al aumento en las cantidades exportadas (+28%), ya que los precios internacionales siguen en baja (-13%).

Las cantidades industriales vendidas al exterior se contrajeron 10,7%, afectadas por las menores ventas a Brasil (-29%). Con un mercado interno alicaído y una disparada de las tarifas y la inflación, las fábricas locales no tienen dónde colocar sus productos.

De esta manera, U$S 7 de cada U$S 10 que ingresaron por exportaciones en los primeros cinco meses provinieron del campo (un 72%). En el mismo período del año pasado la proporción fue del 66%, recordó La Gran Makro en un informe sobre comercio exterior.

Esta primarizacion se observó notablemente en rubros como el de grasas y aceites (+38,9%) y residuos y desperdicios de la industria alimenticia (+9,6%) y otros productos agropecuarios con escaso valor agregado.

No obstante, las economías regionales no corrieron con la misma suerte, tal como especifica el reporte de los economistas Alejandro Robba, Emiliano Colombo, Camila Nagy y Nicolás Bertholet. Ante un dólar menos competitivo y mercados externos que demandan menos, entre enero y mayo los envíos de productos lácteos se hundieron 31,4%, al igual que los pieles y cueros (-20,6%), café, té y yerba mate (-16,9%), productos de molinería (-11,6%), miel (-3,9%), y también los de carne (1,4%).

La apertura del grifo importador

Si bien en los primeros cinco meses disminuyeron 4,6% las importaciones, las menores compras de combustibles explican el 80% de la caída total. Esto da a entender que el Gobierno abrió el grifo importador.

Los bienes de consumo final, por el contrario, se incrementaron un 10% en lo que va del año y 28,8% en mayo, cuando las ventas minoristas en dicho mes reportadas por CAME se derrumbaron 9,2%.

Similar fue el caso de la importación de autos, que se incrementó un 40% en el año, mientras que las ventas de vehículos nacionales sólo crecieron 14% según ADEFA. Esto evidencia una mayor penetración de los vehículos importados.

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De acuerdo a La Gran Makro esto demuestra que “se vuelve a apostar a la importación como disciplinador de los precios locales para frenar la actual aceleración inflacionaria, a costar de que las PYMEs empiecen a despedir trabajadores ante la competencia china y brasileña”.

“El resultado podría surtir efectos en una mayor gama de productos foráneos más baratos, pero a costa del desempleo”, advirtió en su análisis. En esa línea, para evitar también la reprimarización recomendó al Gobierno “apostar al apoyo hacia las firmas industriales nacionales en post de un aumento de su competitividad”.