Sergio Cassinotti asumió como titular del PAMI a principio de año y en mayo modificó los contratos de todas las clínicas del país. Los médicos de Gualeguaychú se negaron a cobrar el 14% de lo que facturaban, ante lo que la obra social decidió dejar a los jubilados sin atención durante seis meses. Recién en noviembre, el organismo anunció la restauración del servicio con la contratación de una compañía fundada por el propio Cassinotti.

De mayo a noviembre, el Gobierno les quitó la prestación de especialistas a los 18.000 mayores de la tercera ciudad más populosa de Entre Ríos mediante la resolución 395/2017. Para atenderse debieron acudir al hospital público o pagar doctores particulares de su bolsillo, una misión imposible para quienes ganan el haber mínimo, de $ 7.246.

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El Colegio Médico de Gualeguaychú se había negado al nuevo contrato de la obra social, que pasa del sistema de pago por contraprestación a uno por cápita. Consultados por El Destape, desde el PAMI estimaron que con el nuevo régimen los honorarios pasaban a $ 200 por consulta. Sin embargo, el presidente de la entidad local, Emilio Bianchi, explicó que antes cobraban $ 176 por paciente, mientras que si firmaban les darían sólo $ 24,50 por cada paciente.

Luego de seis meses de abandono, el PAMI anunció el retorno del servicio de la mano de una terciarizadora que no tenía presencia en Gualeguaychú: Nativus SRL. La empresa hacía poco había comenzado a gerenciar el policonsultorio de la OSUTHGRA, inaugurado en mayo por Luis Barrionuevo y que permanecía desocupado desde entonces.

Nativus fue fundada por el propio director ejecutivo del PAMI el 9 de febrero de 2007 en Ushuaia, año en el que empezó a prestarle servicios a la obra social estatal. El ex lobista de droguerías que ahora gerencia la mayor obra social del país dijo haber vendido su participación en la sociedad en 2011 por $ 300.000 a la fueguina Terapia Intensiva Unidad Coronaria Austral SRL (“TIUC”).

Las excusas del PAMI para el recorte

En mayo, el PAMI estableció el cese de todos los contratos en los que pagaba por contraprestación y anunció nuevos convenios por cápita. De acuerdo a las autoridades, antes algunos prestadores inventaban estudios y le sobrefacturaban a la obra social. Esto podía ser fácilmente descubierto en las auditorías.

Para ahorrar, Casinotti decidió eliminar los gastos de los controles y creó un sistema en el que les designan una cantidad promedio de consultas a cada médico y clínica y les transfieren un monto acorde. Quienes atiendan más que la media nacional cobran menos por paciente que los que reciben menos afiliados en su consultorio, como sucedía en Gualeguaychú.

Pese a todo, esta metodología también implicó un ajuste en los honorarios, por lo que el PAMI recortó por partida doble. Pero, lo más grave, consiguió reducir aún más la calidad de prestación que los especialistas le pueden brindar a los jubilados y eliminó cualquier tipo de regulación.