A una semana de las graves amenazas de muerte a sindicalistas de ATE en el Ministerio de Educación, asaltaron la casa del delegado gremial en esa cartera en un sospechoso robo.

El hecho sucedió mientras el referente de ATE en el Ministerio de Educación, Rodrigo Recalde, participaba de una demorada reunión con las autoridades del Ministerio por los 3 mil despidos en esa cartera.


Hace dos meses también había habido otro sugestivo robo: a fin de noviembre, el secretario general de ATE Capital, Daniel Catalano, fue víctima de un llamativo robo en su casa del barrio porteño de Parque Avellaneda. Ese mediodía, a plena luz del día, varias personas ingresaron a su vivienda, sin forzar ninguna cerradura, y se llevaron pertenencias suyas y de su familia.

En un comunicado que se difundió hoy, ATE detalló la situación y denuncia una clara persecución del Gobierno contra el sindicato.

Además, ATE denunció que ayer mientras robaban la casa de Recalde "un auto blanco no identificado se estacionó frente a la casa del secretario general de ATE Capital, Daniel Catalano, y el único hombre a bordo del vehículo tomó fotografías de la fachada de su vivienda".

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EL COMUNICADO

La casa del referente de ATE en el Ministerio de Educación, Rodrigo Recalde, fue asaltada ayer en horas de la tarde. Pasadas las 18hs​​, una o más personas ingresaron a su vivienda en Bernal rompiendo la ventana que da a la ​vereda y revolviendo sus pertenencias personales.​ El hecho sucedió mientras Recalde participaba de una demorada reunión con las autoridades del Ministerio por los 3 mil despidos en esa cartera. Su familia encontró la casa "patas para arriba", con todo revuelto, los cajones vaciados y objetos rotos. Sólo faltaron un televisor y su computadora personal, en la que guardaba información relativa a su trabajo y a su función como secretario general de la junta interna de ATE en el Ministerio de Educación. ​Apenas se cumplió una semana de las amenazas de muerte recibidas por los delegados del gremio.

Al mismo tiempo, un auto blanco no identificado se estacionó frente a la casa del secretario general de ATE Capital, Daniel Catalano, y el único hombre a bordo del vehículo tomó fotografías de la fachada de su vivienda. Esto sucede apenas un mes y medio después del sugestivo asalto a ese mismo domicilio en el barrio de Parque Avellaneda, en el que sólo faltaron pertenencias simbólicas de sus hijos y la computadora personal del dirigente. A pesar de la denuncia penal, realizada ese mismo 24 de noviembre, y de haber hecho público el acontecimiento, no hubo ningún avance en la investigación ni existió contacto de parte de las autoridades del Gobierno.

Asaltos a los dirigentes expuestos en la lucha por la reincorporación de miles de trabajadores despedidos, amenazas de muerte y personas realizando tareas de inteligencia en los sectores de trabajo y en los domicilios particulares de los representantes gremiales no pueden ser la coincidencia casual de una serie de sucesos delictivos. Se trata del comportamiento mafioso de grupos que actúan bajo la orden o el amparo de un gobierno que avanza sobre los derechos de los trabajadores y aspira a que no haya resistencia. Esperamos algún pronunciamiento de parte de los ministerios de Seguridad y Justicia, y celeridad en las investigaciones penales, y hacemos responsables a Patricia Bullrich, Germán Garavano y Esteban Bullrich de la integridad física de los dirigentes involucrados y de sus respectivas familias.


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