Mauricio Macri estuvo desatado en Córdoba. Hizo bailar al gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, al ritmo de Gilda, se autodefinió como un "catador profesional de garrapiñada" y, como hizo el Día de la Bandera, incentivó a niños de escuela primaria a corear "sí, se puede", el slogan de campaña que Cambiemos importó de Estados Unidos, donde Barack Obama cantaba "Yes, we can".

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En el marco de la inauguración de la 61a Fiesta Nacional del Maní, Macri visitó la provincia mediterránea por octava vez en un año. Córdoba fue la clave del triunfo de Cambiemos en 2015, ya que allí el actual presidente logró el 53% en la primera vuelta y el 71% en el balotaje.

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Tanto al comienzo como al final del breve acto, Macri arengó a los niños de escuelas rurales y del establecimiento Montessori a cantar "Sí, se puede". Los jóvenes, de alrededor 10 años de edad, y sus docentes se sumaron acompañando al jefe de Estado, a pesar de la prédica anti-militancia política que supo tener el actual oficialismo cuando La Cámpora se instalaba en los colegios.

Pero esto no fue todo. A pesar de que la economía no repunta y el contexto social es difícil, Macri no abandonó su estilo risueño para hablar en público y volvió a bailar al ritmo de Gilda. Encima, incentivó al gobernador Juan Schiaretti a hacer lo mismo.

Además, se autodefinió como un "catador profesional de garrapiñadas" y elogió la producción local.

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