Se termina el año y lavoz de Nadia Larcher -una de las grandes cantantes actuales- ha sido protagonista de los últimos doce meses. Viene de presentarse en el ciclo Estaciones Sinfónicas, en el CCK, donde presentó un repertorio escrito por compositoras argentinas, como Teresa Parodi, Hilda Herrera, Liliana Felipe, Florencia Ruiz, Juana Molina, Gaby La Malfa, Silvia Aramayo, Noelia Recalde, Luciana Jury y Ana Robles.

-Venís de presentarse en el CCK junto a la Orquesta Sin Fin es un verdadero seleccionado de grandes músicos ¿Cómo se dio esta fusión con la formación que dirige Exequiel Mantega?

-Definitivamente son músicos con una trayectoria increíble en la música académica pero también en la popular. Esta doble experiencia sonora enriquece mucho la música. La fusión está dada por la riqueza de los arreglos que escribió Exequiel. Ese es el terreno en que el sonido sinfónico se encuentra con estás canciones y nace una nueva música.

-Se está terminando un año que fue muy intenso en producción musical, con lo realizado con Proyecto Pato, Seraarrebol y el proyecto Don Olimpo ¿Qué balance haces de todos estos trabajos?

-En realidad, todos los proyectos mencionados han llevado más de un año de trabajo. Este 2017 pareció muy intenso por la salida de los discos pero lo cierto es que son trabajos que venimos realizando -junto al equipo de compañeros con los que comparto la música- desde que estoy en Buenos Aires, o sea, alrededor de cuatro años. Los discos son la concreción de muchos días de ensayos, conciertos, viajes, diálogos. Con Nacho Vidal en Seraarrebol, con Lucas Pierro, Patricio Gómez Saavedra, Nicolás Fernández y Gustavo Chenu en Proyecto Pato y con Andrés Pilar, Juan Pablo Di Leone, Santiago Segret, Leonardo Andersen, Juan Manuel Colombo, Diego Amerise, Federico Randazzo y Agustin Lumermeran en Don Olimpio, he aprendido mucho durante este ciclo y mi balance es de agradecimiento y deseos de continuar tocando con compañeros y compañeras.

-¿Escuchas mucha música? ¿Por donde va tu línea de "escuchadora"? ¿Quiénes que son sus referentes de la música popular argentina?

-Escucho mucha música. Música que hacen mis compañeras y compañeros músicos, sobre todo. Pero también música de otras partes del mundo. Escucho folclore pero también jazz, música clásica, rock, indie. Me gusta mucho la música instrumental, disfruto de las bandas y agrupaciones que se funden entre si para dar lugar a un sólo sonido. En la música popular argentina mis referentes son bandas como la Cangola Trunca, cantoras como Liliana Herrero, Luciana Jury, Micaela Vitta, músicos como Juan Falú, Juan Quintero, Carlos Aguirre. Admiro mucho a estas compositoras que voy a cantar, entre ellas, Teresa Parodi, Liliana Felipe, Noelia Recalde, Ana Robles, Florencia Ruiz, Silvia Aramayo. Y por supuesto, los fundamentales, el Dúo Salteño, Luis Alberto Spinetta.

Todo lo que me llega y emociona profundamente.

-¿Sos cantora o sos cantante?

-No entiendo aun la diferencia entre esos conceptos. Me gusta más pensarme como música, a secas.

-¿Cómo son tus andares por la música? ¿Por qué elegiste éste oficio como forma de vida?

-La música es uno de los estados más maravillosos de mi vida. Fue algo que comenzó a sucederme desde niña. Pienso en la música como un estado. Tengo, en mis días, momentos alucinantes en los que entro en el sonido y soy sólo vibración en frecuencia con otras vibraciones, las de mis compañeros. No sé si alguna vez me propuse elegir la música como mi manera de estar en el mundo. Un día sucedió y nunca más pude dejar de hacerlo. No obstante, siempre estoy queriendo que el timón me lleve a pensarme como una trabajadora para tener conciencia de que la música debe ser honrada con el hacer responsable que contribuya a que todas y todos podamos estar un poco mejor en el mundo. Todo esto se cruza con otro aspecto de mi cotidianeidad, la escuela, soy profesora de letras y encuentro ahí puntos de referencia para ese timón.

-¿Cómo vivís el actual momento de la música popular, con la incursión en los escenarios de tantas nuevas voces y de proyectos musicales?

-En primer lugar, considero que la música debe sucedernos más en la vida, en la cotidianeidad. Que debemos enmancipar la música -y el canto- de los escenarios y ofrecernos el sonido en espacios más íntimos, más nuestros y siempre con otros y otras que quieran compartirlos. Luego los escenarios. Y en los escenarios la responsabilidad. Vivo con mucha alegría que podamos ser muchos y muchas las que nos encontremos en el universo musical. Ojalá que los proyectos sigan siendo muchos y que tomemos conciencia que el arte está en el mundo para transformarnos y ayudarnos a conocer más y mejor. Si no nos sucede eso con el arte, entonces sólo nos queda seguir buscando.

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