Los movimientos sociales de las organizaciones Barrios de Pie, la Corriente Clasista y Combativa (CCC) y de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) marcharán esta tarde junto a la CGT, la Federación Agraria y CGERA hacia el Congreso de la Nación para reclamar por la aprobación de la ley de Emergencia Social y Alimentaria, además de exigir el cese de despidos y suspensiones, en lo que será una masiva movilización contra el Gobierno.


Los manifestantes se concentrarán desde el mediodía en Avenida de Mayo y 9 de Julio, y en Avenida Belgrano y Entre Ríos, para desde allí marchar hacia la Plaza del Congreso, donde protagonizarán un acto a partir de las 16.

A su vez, el jefe del Movimiento Evita, Emilio Pérsico, advirtió que si el Gobierno decide vetar la norma -como lo hizo con la ley Antidespidos- "no cabe la menor duda" de que habrá una "reacción" por parte de los movimientos sociales y las entidades sindicales.

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La manifestación, que impulsa inicialmente un reclamo de los sectores más desfavorecidos, logró luego el apoyo de otros actores económicos, golpeados por la la recesión. Por ello, también irán al Congreso los pequeños agricultores de la Federación Agraria Argentina (FAA) y los empresarios pymes de la CGERA.

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El proyecto, que obtuvo media sanción en el Senado con los votos del FpV y el GEN, declara la emergencia social y alimentaria por un año en todo el país y establece el incremento del 15 por ciento mensual de la asignación universal por hijo y de la asignación por embarazo, y la creación de un millón de nuevos empleos bajo el Programa Solidario de Ingreso Social con Trabajo.

El senador nacional del FpV-PJ, Juan Abal Medina, precisó que el "costo específico" de la emergencia social sería "mil millones de pesos por mes, o sea, 12 mil millones en un año", mientras que "la puesta en funcionamiento de los distintos puestos de trabajo puede ser gradual".

La protesta se llevará a cabo bajo la consigna "Unidad para la justicia social. Basta de despidos" y contará, según indicaron las autoridades de la CGT, con el "apoyo simbólico" de la CTA de los Trabajadores y la CTA Autónoma, algo molestos por el desplante de la CGT al paro nacional que finalmente dicha entidad no convocó, a pesar de que el bono de fin de año está lejos de compensar la inflación.