El jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodriguez Larreta, atento al estrés que puede generar cosas como el caótico trasporte que existe en la city porteña, decidió instalar una serie de "Cabina antiestrés" en las plazas de la Ciudad.

Mientras tanto, el subte genera un constante dolor de cabeza a sus pasajeros diarios, entre los cortes repentinos, recorridos limitados o las largas demoras entre estaciones.

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Podrá parecer una broma pero es real. La unidad consiste en un cubículo de vidrio plástico con un sillón tipo "puf", unos auriculares y unos cachorros que entran por una compuerta diminuta. En paralelo, y lejos de constatar las propagandas oficiales que aseguran el mejoramiento del subte, los problemas técnicos son cada vez más frecuentes.

Se cumplieron dos semanas caóticas en el subte, uno de los principales transportes urbanos de la Ciudad, que justamente debería tener entre sus virtudes ahorrar tiempo y solucionar las problemáticas de la vialidad pública.

La línea D, por ejemplo protagonizó este lunes una “mañana de furia”, tras varias demoras, la media mañana con servicio limitado primero entre Congreso de Tucuman y Pueyredon y luego desde su cabecera hasta Scalabrini Ortiz.

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La demora fue de entre 20 y 35 minutos para recorrer tan solo dos estaciones. En la estación Plaza Italia, un usuario propició golpes contra una boletería y destruyó el vidriado. La línea D arrastra problemas de funcionamiento desde hace varios meses y fue la línea que más horas de servicio perdió en junio como en mayo.

Por su parte, la línea B está en plena crisis. Semanas atrás, debieron evacuar un CAF 6000 (los nuevos trenes usado que compró Larreta) en medio del tunel, y los pasajeros debieron caminar a oscuras entre los rieles para llegar a una estación. Luego el servicio se limitado entre Medrano y Rosas. También, un segundo tren de este mismo modelo quedó fuera de servicio por problemas técnicos.

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En una semana hubo 17 problemas en el servicio del Subte