Con tres goles de un Messi contundente y dueño del equipo, Argentina remontó un comienzo caótico ante Ecuador y festejó la clasificación directa a Rusia 2018 como un desahogo.

La Pulga se calzó el traje de héroe y transformó una película de terror en una de acción en la que los protagonistas salen ilesos a pesar de todo. Así fue la clasificación, con millones de obstáculos y golpes, que el mejor jugador del mundo resolvió en el final.

Pero el comienzo fue difícil. Ni el más pesimista de los argentinos había imaginado un comienzo tan difícil para la Selección: A los 40 segundos, sin tiempo ni para acomodarse en el sillón para hinchar por la Argentina, Romario Ibarra aprovechó un pelotazo frontal y puso el 1 a 0 para Ecuador.

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El tanto congeló a todos, incluso al equipo de Jorge Sampaoli, que pasó unos cuantos minutos aturdido y con más ímpetu que desarrollo futbolístico. En ese lapso, el elenco local no dejó de generar peligro.

Pero cuando la noche parecía ponerse cada vez más tormentosa para el equipo argentino, Messi apareció para cargarse el equipo al hombro y desplegar toda su magia. La 'Pulga' apareció a los 12 minutos en el centro del área y fue asistido por Ángel Di Maria desde el costado izquierdo para poner el 1 a 1.

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Con el empate, el combinado nacional se acomodó un poco más en el partido y empezó a salir favorecido en el intercambio de llegadas. Messi entendió que era el momento de golpear rápido y dos veces, peleó un pase deficiente ante la defensa y metió un fuertísimo remate apenas pisó el área y festejó el 2 a 1.

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Tras ponerse en ventaja, la Selección sintió el esfuerzo en la altura de Quito y le costó recuperarse. Ecuador intentó aprovechar el momento, pero no estuvo preciso ni eficaz y la defensa visitante, con algunos problemas, consiguió sostener el tanteador.

Argentina perdió verticalidad en la segunda mitad producto del cansancio, pero tras algunos minutos sin trascendencia, el conjunto nacional recuperó la intensidad y trató de ampliar la diferencia para jugar el cierre del encuentro con más tranquilidad.

El gol le fue esquivo a los dirigidos por Sampaoli, pero en el momento que todo parecía encausarse hacia un final apretado y friccionado, la 'Pulga' apareció de nuevo y sacó una definición espectacular de su galera.

Entremedio de toda la defensa y tironeado por un zaguero, el 10 argentino tuvo un gesto exquisito y la picó por encima del arquero Máximo Banguera para marcar cifras definitivas.

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En el cierre, el DT argentino decidió mover el banco para cambiar un poco el aire. Primero Mauro Icardi por Darío Benedetto y luego Leandro Paredes por Di María, ambos de grand desgaste. Sobre el final, el DT quiso cuidar el resultado y metió a Federico Fazio por Eduardo Salvio para no sufrir el final.

Incluso Icardi pudo marcar el cuarto, pero Banguera le bloqueó el tiro. Claro, la noche era todo de Messi.