El Centro Cultural de la Cooperación recibe por primera vez la exposición de las fotos de la tristemente célebre quema de libros del Centro Editor de América Latina, ocurrida en Sarandí, partido de Avellaneda, el 26 de junio de 1980 a manos de la dictadura cívico militar.

Las imágenes, tomadas por Ricardo Figueira aquel día frío y gris, documentan una de las peores tragedias culturales de la Argentina. 24 toneladas de libros, fascículos y discos fueron quemados ese día. El material fue trasladado desde un depósito de Sarandí hasta un baldío a pocas cuadras. Un camión hizo dos viajes y descargó todo el material en el pasto, bajo la incrédula mirada de los vecinos. Todas las publicaciones quemadas ese día habían sido sometidas a pericias que determinaron que "atentaban contra la Constitución Nacional". Desaparecieron así colecciones célebres de esta editorial como “Siglomundo”, “Documento Popular”, “Transformaciones”, “Historia del movimiento obrero”, “Historia Popular”, “Enciclopedia de los grandes fenómenos de nuestro tiempo”, y los discos de “Voces de estadistas del Siglo XX”, entre otros. Aunque esporádicamente, en algunas publicaciones que se refirieron a este episodio, un puñado de estas imágenes fueron difundidas, las fotos no eran conocidas en su totalidad.

Los negativos permanecieron durante todos estos años a resguardo de Figueira, historiador y editor del Centro Editor de América Latina (CEAL). Figueira había tomado estas imágenes junto a su compañera de la editorial, Amanda Toubes. Su presencia en el momento de la quema no fue una casualidad.

El juez federal platense Héctor Gustavo de la Serna había ordenado que la propia editorial perjudicada por su sentencia fotografiara el proceso de destrucción de los libros. Su responsable, Boris Spivacow (una figura clave en la historia de las letras argentinas) tuvo que cumplir con esta orden judicial enviando a un fotógrafo. Figueira decidió ir él para no exponer a nadie del equipo.

Amanda Toubes decidió acompañarlo haciéndose pasar por su asistente, "para ver a la cara a los que quemaban nuestro trabajo". En el año 2015, el trabajo del periodista y documentalista Alejo Moñino, vecino de Avellaneda, volvió a sacar a la luz esta historia. La idea inicial era producir dos micros documentales narrados por la voz del escritor prohibido en dictadura Mempo Giardinelli y el relato de Figueira y Toubes. Pero la sorpresa de Moñino al confirmar que Figueira contaba con los negativos completos de aquel día hizo que el trabajo trascendiera la pantalla.

Desde entonces, "Memoria en llamas" se convirtió en una exposición fotográfica y audiovisual que recorre el país y el continente. Las fotos ya fueron exhibidas en las universidades nacionales de Avellaneda, La Plata, San Luis y Entre Ríos, en escuelas, bibliotecas populares, centros culturales, en espacios de memoria como el Haroldo Conti o "El infierno" de Avellaneda, en el Museo Archivo Fotográfico de Ciudad de México y en el hall de la UNAM, Universidad Autonóma de México. Mientras "Memoria en llamas" sigue itinerando y multiplicándose, Moñino se encuentra pre produciendo un largometraje documental que narrará la historia de la quema de los libros del Centro Editor de América Latina.