Mauricio Macri le debe mucho al fútbol por haber llegado donde finalmente está. Los títulos que Bianchi, Palermo, Riquelme y compañía lograron en Boca lo posicionaron para saltar a la política y ser primero jefe de Gobierno y hoy presidente. Y eso se nota.

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Ya es una costumbre que Macri intenta socializar con los mandatarios extranjeros a través del deporte más popular del mundo. Ya sea con el primer ministro chino, Xi Jinping, al presidente de Brasil, Michel Temer, o al presidente ruso, Vladimir Putin, entre otros, con todos hace algún comentario relativo al fútbol y Boca. Con Merkel no fue la excepción.

Además de bromear con la final perdida por Argentina frente a los germanos en Brasil 2014, Macri recibió a la canciller alemana en su oficina de Casa de Gobierno con un detalle peculiar: una réplica de la Copa Libertadores. Así se deja ver en las fotos oficiales de Presidencia, que Macri compartió a través de Telegram.

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Bajo la presidencia de Macri, el Xeneixe ganó cuatro veces el trofeo de mejor equipo del continente: 2000, 2001, 2003 y 2007. Los primeros tres bajo la conducción de Carlos Bianchi y el último, con Miguel Ángel Russo de DT y un magistral Juan Román Riquelme en la cancha.

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A sabiendas de la importancia de mostrar una gestión exitosa como plataforma política, en 2003 Macri fue a buscar nuevamente a Bianchi, que se había ido hacía un año peleado con el mandamás xeneixe. La Triple Corona del Virrey no le alcanzó a Macri para coronarse en la Ciudad ese año y un año después, tras la derrota por penales ante Once Caldas en la final, nuevamente Bianchi renunció, peleado con la dirigencia.

Cuatro años después, Macri buscó un nuevo golpe de efecto que lo ayudara en su sueño político. En febrero cerró la contratación de Juan Román Riquelme, a préstamo por 6 meses y 2 millones de dólares, una fortuna que Macri no estaba acostumbrado a gastar. La inversión le rindió sus frutos. El 10 fue la pieza clave para el festejo de todo Boca y de Macri, que solo cuatro días después de que Boca triunfara en la final ganó el balotaje y llegaba a ser jefe de Gobierno porteño.