Cuando fue designada, Susana Malcorra llegó con grandes pergaminos. Venía de desempeñarse al lado del secretario general de la ONU, Ban-Ki Moon, y fue definida por el cineasta Juan José Campanella como "el Messi de la diplomacia". Sin embargo, a casi un año de gestión y tras perder la elección en aquel organismo internacional, la política exterior del macrismo no paró de sumar tropiezos.

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Con el principal enfoque en reconstruir relaciones con las potencias occidentales (y romper con los gobiernos de izquierda de la región), Malcorra se anotó como mérito el haber acordado una visita de Barack Obama a pocos meses de asumir Macri en Argentina, como fuerte espaldarazo a la naciente administración de Cambiemos. Pero pronto comenzaron los sinsabores desde un área que prometía "devolver a la Argentina al Mundo".

1-El primer gobierno en reconocer a Temer

Con un proceso irregular, en donde se acusó a Dilma Rousseff de haber manipulado el presupuesto, algo que sus antecesores también hicieron, la cámara de Diputados de Brasil suspendió en mayo a la por entonces presidenta de aquel país. Todo el Mundo estaba a la expectativa por un procedimiento con ribetes tragicómicos. Sin embargo, Argentina salió inmediatamente a respaldar al interino Michel Temer, expresando que "respeta el proceso institucional que se está desarrollando" y anunció en un comunicado que el Gobierno Argentino continuará dialogando con las autoridades constituidas".

2-El doble pifie por Malvinas

En pocos días, Argentina se anotó dos papelones en relación a una de las pocas políticas de Estado: el reclamo de soberanía por las islas Malvinas. Primero, Malcorra firmó un tratado para conseguir un vuelo mensual más hacia las islas. A cambio, cedía en las sanciones a las empresas que exploten la plataforma petrolera y los recursos pesqueros del archipiélago, una medida impulsada por Argentina y que se aplicaba en todo el continente como respaldo a la posición nacional.


Pero lo peor vino después. Tras su primer discurso como presidente ante la Asamblea General de la ONU, Macri cruzó palabras con la premier británica Theresa May. El jefe de Estado dijo que su par británica acordó dialogar sobre la soberanía, lo que implicaba un cambio en la postura histórica del Reino Unido. Se trató de un malentendido, que Malcorra tuvo que salir a aclarar, desmintiendo a su jefe político.

3-La ONU, contra el Gobierno por Milagro Sala

Luego de perder la elección para ser secretaria general ante el portugués Antonio Gutérres, Malcorra recibió otra mala noticia de ese organismo. El Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias analizó el caso de Milagro Sala y consideró que estaba apresada injustamente. Además, pidió su "inmediata" liberación y exigió al Gobierno que dé cuenta de las acciones que va a llevar a cabo para eso. El secretario de Derechos Humanos nacional, Claudio Avruj, y el gobierno jujeño salieron a criticar al grupo de trabajo y se niegan a cumplir con el pedido.

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Curiosamente, ese mismo grupo de trabajo es el que exigió a Venezuela que libere al opositor Leopoldo López, en 2014, con argumentos similares a los que hoy emplea con Sala. Por ese caso, Macri viene pidiendo que se expulse a Venezuela del Mercosur y se le aplique la "carta democrática".

4-El apoyo incondicional a Hillary Clinton

La buena sintonía con Obama hizo que el Gobierno expresara en varias oportunidades su deseo de que Hillary Clinton sea la nueva presidenta de EE.UU. Medios y encuestas pronosticaban un triunfo del Partido Demócrata, y desde el oficialismo en Argentina se subieron a la ola de críticas contra su rival, Donald Trump. Malcorra llegó a anunciar, un día antes de las elecciones en Estados Unidos, que las relaciones diplomáticas se complicarían si triunfara el multimillonario.


El resultado ya es conocido: Trump dio la sorpresa y ahora el macrismo quedó pedaleando en el aire al tratar de recomponer la relación con el magnate.