A más de un año de gestión de la alianza Cambiemos ya se pueden observar medidas que van a contramano de las tomadas por el gobierno anterior, con resultados sanitarios negativos y retrocesos en varios derechos conquistados en los últimos años.

Un informe elaborado por Fundación Soberanía Sanitaria marca que en los primeros meses de 2016 "se desmanteló la Dirección de Enfermedades Transmisibles por Vectores, responsable de llevar adelante los planes de prevención y control del dengue, zika, chikungunya, mal de Chagas y leishmaniasis". Estas decisiones contribuyeron a provocar una de las peores epidemias de dengue en la historia: más de 40 mil casos confirmados y otros 73 mil sin confirmación. Frente a la epidemia de dengue, el Ministerio de Salud de la Nación, eligió descartar su "brazo territorial" y no contribuyó a las provincias y municipios, con medidas efectivas de contención.

Otro programa de acción directa sobre las poblaciones más vulnerables, Argentina Sonríe, también fue paralizado. "El programa utilizaba tecnología de última generación para producir y proveer prótesis odontológicas a las personas de bajos recursos, recorriendo distintos barrios a través de Unidades Sanitarias Móviles", marca el documento al que accedió El Destape.

En lo referido a la salud materno infantil, fue derogado el programa Qunita. "Éste no sólo generaba condiciones dignas para los recién nacidos y puérperas a través del kit que se distribuía a las mujeres que recibían la Asignación Universal por Embarazo, sino que contribuía con el aumento de los controles prenatales, la disminución de la muerte súbita del lactante y además funcionaba como incentivo para la acreditación de maternidades seguras", resalta el informe.


También se vio afectado el programa de Salud Sexual y Procreación Responsable. A fines de 2015 fueron canceladas todas las actividades de capacitación y gestión generadas por esta área. "El principal impacto de la parálisis de la gestión en materia de salud sexual está vinculado a la inexcusable demora en la adjudicación de una licitación pública para la compra de preservativos y geles lubricantes, iniciada en septiembre de 2015", advierte el dossier.

Quizás el cambio más importante, hasta ahora, está relacionado a la política nacional de medicamentos. El programa REMEDIAR, que realiza la compra y distribución de medicamentos esenciales a los más de 7 mil centros de atención primaria de la salud de todo el país, sufrió una reducción de un tercio de sus tratamientos. La entrega de medicamentos a las provincias por parte del REMEDIAR tuvo una tendencia descendente durante todo el 2016, siendo que durante el segundo semestre se transfirieron a las provincias un 40% menos de tratamientos comparado al primer semestre del mismo año.

El Banco Nacional de Drogas Oncológicas, responsable por la compra y entrega de drogas oncológicas o citostáticas a los bancos de drogas o programas provinciales, también fue gravemente afectado, dejando de entregar varios tratamientos a los pacientes con cáncer.

En materia de VIH/SIDA también se puede observar una disminución significativa en las compras de medicación antirretroviral en el 2016, en comparación con los años anteriores. "A junio de 2016, el presupuesto de la Dirección de Sida y ETS se encontraba con una casi total subejecución, no registrándose compras de preservativos, insumos ni medicamentos que debería proveer el Ministerio de Salud", señala el documento.

En esta misma línea de desabastecimiento de todos los programas nacionales que compran y distribuyen medicación, la actual gestión del PAMI decidió sacar de su vademécum varios medicamentos provistos por este organismo y cortar la subvención del 100% a otros tantos.

Lo expuesto hasta aquí es un recorrido de lo que fue apenas un poco más de un año de la gestión Cambiemos al frente del Ministerio de Salud, lo que representa un claro retroceso en la perspectiva de la salud como un derecho.

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