El campo, los bancos, las energéticas y mineras fueron los grandes ganadores del primer año de gobierno de Cambiemos. En cambio, perdieron las fábricas, la construcción, los comercios y el Estado mismo.

Así se desprende de "El nuevo fracaso de la teoría del derrame. Un análisis de las ramas ganadoras y perdedoras de la etapa 2015-2016", el último informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), basado en las estadísticas del INDEC sobre la evolución de las principales ramas de la economía en los tres primeros trimestres de 2016 respecto de 2015.

En el compilado "se visualiza, aunque aún de forma incipiente, un cambio estructural en la participación de las ramas en la generación de valor agregado. Además, hay retroceso en la participación de los trabajadores en el ingreso en todas las ramas de la economía", explica Julia Strada, investigadora de CEPA.

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"El esquema de ganadores y perdedores del 2016 propone una nueva situación estructural. Los sectores que más trabajo aportaron durante los últimos años empiezan a reducir su peso en la economía, y los grupos tradicionales ligados a ventajas comparativas del sector primario se vuelven los protagonistas. De no revertir el proceso, tendremos una economía primarizada y con eje en la especulación financiera, escasa transformación industrial y consiguientemente mayor desempleo", describe el reporte.

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Asimismo, la inflación aumentó por encima de la variación salarial, lo que arroja un retroceso de los trabajadores del 7,3% en la participación del ingreso. Este fenómeno se evidencia particularmente en las ramas ganadoras, según las cifras del centro. En el caso de agricultura, los precios aumentan 87,05% y los salarios sólo 33,25%, lo que significa un retroceso de 28,76% de los salarios de los trabajadores del sector. Es decir, la participación de los salarios de la rama en el total del ingreso de la rama se reduce casi un tercio. En el caso de minas y canteras el retroceso es de 19,83% en la participación de los salarios. Seguidamente, en Intermediación Financiera los salarios retroceden en su participación 15,40% y en Electricidad, Gas y Agua 13,20%.

Más aún, la sensible mejora de los sectores ganadores no se tradujo en generación de nuevos puestos de trabajo. Por el contrario, entre el agro, los bancos, las energéticas y las mineras despidieron 2.245 personas en la comparación interanual entre los tres primeros trimestres de 2015 y de 2016. Estos cuatro sectores han representado históricamente sólo el 11,24% del empleo total, manteniéndose relativamente estable durante el período.

"La reducción de puestos de trabajo fue acompañada por una reducción en la producción, en mayor cuantía", aclara CEPA. Es decir, desde los más beneficiados no existió un derrame, sino una contracción.