El gobierno de Macri está obsesionado con las redes sociales, qué duda cabe. Busca prescindir de los medios de comunicación y en cambio trata de llegar con su mensaje a la gente a través de Twitter y, sobre todo, Facebook. Pero esa cantidad de recursos (humanos y monetarios) puestos en ese objetivo no impide que igualmente les salga el tiro por la culata.

El Destape repasa acá los errores más importantes que cometieron en el manejo de la comunicación oficial, que ni el perro Balcarce logró subsanar.


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