El jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, obliga a funcionarios y a empleados administrativos de la Ciudad de Buenos Aires que participen del timbreo y atiendan las llamadas del call center.

De acuerdo a una nota de La Nación, un martes por mes, un ejército de entre 750 y 900 funcionarios y empleados de la ciudad de todos los ministerios destinan dos horas a recorrer una comuna por vez.

El objetivo de Larreta es hacer propaganda política y mostrar a los porteños que están "presentes". Sin embargo, ¿los empleados tienen libertad para decidir si pueden faltar o no?

Los trabajadores aseguran que no es bien visto faltar a las recorridas. Pedir no participar puede incluso llevar a un despido.

Toda la interacción entre los vecinos y los empleados del PRO está guionada. Días antes de la recorrida, los funcionarios reciben una carpeta con indicaciones y datos que deben dar en las entrevistas.

Deben mostrar "la inauguración de un nuevo Metrobús; campañas de vacunación; cómo combatir el dengue; novedades de la ciudad", explica la nota del diario La Nación.

Es decir que en verdad la supuesta presencia de los empleados del PRO es para hacer difusión de su partidismo. Larreta fue uno de los tantos referentes de Cambiemos que se opuso al Fútbol para Todos por hacer difusión política.