Se cumple un año de la gestión de la alianza Cambiemos y en la industria satelital argentina se produjo una caída abrupta de las inversiones, incumplimiento de la ley de Desarrollo de la Industria Satelital, autorización de siete satélites extranjeros y suspensión de ARSAT-3.

Según señala Latam Satelital, una publicación digital dedicada a brindar información sobre el sector espacial en la Argentina, las autoridades que asumieron con la llegada de Mauricio Macri y Oscar Aguad al Ministerio de Comunicaciones "no tienen peso político suficiente para darle continuidad a los proyectos que la empresa venía implementando". Y advierte: "En este marco, del presupuesto de Arsat, aprobado por Ley, de 250 millones de dólares, solo se le permitió a la empresa ejecutar 50".

El documento, firmado por el Director de Latam Satelital, Guillermo Rus, destaca que cambiemos recibió "una empresa con dos satélites geoestacionarios diseñados y construidos en Argentina, 88 estaciones terrestres de TDA con cobertura del 80% de la población, un sistema satelital de televisión abierta con cobertura de todo el territorio incluyendo la Península Antártica y las Islas Malvinas, un sistema de Video a Demanda del cine argentino (Odeón), 36 mil kilómetros de redes troncales con 11 mil kilómetros en servicio y un Centro de Datos de 4.500 metros cuadrados".


Sin embargo, tras 12 meses de gestión de Cambiemos, "Arsat solamente pudo vender 18MHz a la productora Torneos y Competencias del grupo Clarín, se perdieron clientes históricos como Velconet, que ofrece servicios de comunicaciones satelitales y se amplía la lista de empresas que buscan cambiar de operador satelital. Al reducirse las inversiones, también se frenó el sembrado de antenas en Banda C necesario para ofrecer el servicio de distribución de video".

Para disimular esta grave situación, "las autoridades de la empresa optaron por una fuerte campaña en los medios de comunicación buscando atribuir la suspensión de Arsat-3 a la falta o escasa comercialización de Arsat-2. También se insistió en que el satélite Arsat-2 estaba "vacío", dando a entender que no se habían tomado medidas para su comercialización y se atribuyeron los clientes que se estaban migrando a este satélite".

Este panorama llevó a frenar el despliegue restante de la TDA y la construcción de Arsat-3, derivando peligrosamente ingresos operativos de la empresa a la finalización de la red de fibra, el único proyecto al que se le intenta dar continuidad.

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