La producción de peras y manzanas fue el año pasado de unas 1,34 millones de toneladas, una disminución del 16,92% en comparación con el año anterior y que significó la marca más baja de los últimos 10 años.

El dato surge de un informe del Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda (Undav), en base a datos de la Asociación Mundial de Manzanas y Peras.

El estudio explica que los principales motivos de la caída son el aumento de los costos internos y la pérdida de mercados en manos de las principales competidores del país, como Chile, Brasil, Sudáfrica, Australia y Nueva Zelanda.

Los productores se habían movilizado a fin del año 2016 reclamando que no podía realizar la cosecha, debido a que no podían venderla a un precio que pudiera absorber los costos. El problema además era que no podían aumentar los precios, debido a que el Gobierno permitió la importación de frutas de otros países como Chile.

El informe de la Undav sostiene que por cada kilo de manzana el productor recibe $ 4,2 cuando el precio en góndola alcanza los $ 48, lo que significa una diferencia de 11,5 veces entre lo que percibe el fruticultor y lo que paga el público. Lo mismo sucede con las peras, que por cada kilo el productor recibe $ 3,3, al tiempo que el consumidor paga $ 31,2, es decir, 9,5 veces más.

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